viernes, 10 de junio de 2011

ARQUEOLOGÍA ROMA: ACUEDUCTOS, VÍAS Y PUENTES


Acueductos
Los acueductos constituyen otra obra de ingeniería significativa. Aunque existieron ya en época helenística, Roma sistematiza su construcción.

Los romanos construyeron numerosos acueductos (latín aquaeductūs, sing. aquaeductus) para proporcionar agua a las ciudades y los lugares industriales. Estos acueductos estaban entre los mayores logros de ingeniería del mundo antiguo, y establecieron un estándar no igualado por más de mil años tras la caída de Roma.
La ciudad de Roma,  tenía la mayor concentración de acueductos, con agua proporcionada por once acueductos construidos a lo largo de un período de quinientos años.

Los métodos de construcción están bien descritos por Vitruvio en su obra De Architectura escrita en el siglo I a. C. Su libro fue de gran ayuda para Frontino, un general que fue nombrado a finales del siglo I para administrar los muchos acueductos de Roma.

Canalización del agua: El agua era llevada a Roma por una red de 420 Km. de canales y tuberías desde manantiales, lagos y ríos situados en las montañas de los alrededores; el suministro era continuo, pues no había manera ‘de regularlo.

El agua pasa de forma controlada a la conducción desde un depósito de cabecera (caput aquae). La construcción de un acueducto exige el estudio minucioso del terreno que permitirá escoger el trazado más económico para permitir una pendiente suave y sostenida sin alargar demasiado el recorrido de la obra. Se usan canales abiertos (riui) siempre que resultaba posible y únicamente en contadas ocasiones se recurre a la conducción bajo presión.

Unas cuantas villas tenían grifos formados por un tubo inserto en el conducto de abastecimiento (llamado quinaria, de unos 2 cm. de diámetro); aquél tenía un orificio por donde fluía el líquido y podía cerrarse o abrirse haciéndolo girar.

El agua fluía por gravedad a lo largo de la red. El canal se acomoda al terreno por distintos procedimientos. Siempre que fuese posible, transcurría sobre el suelo apoyado en un muro (substructio) en el que se practican alcantarillas para facilitar el tránsito normal de las aguas de superficie. Si el terreno se eleva, el canal queda soterrado (riuus subterraneus) y forma una galería subterránea (specus) excavada directamente en la roca o construida dentro de una zanja. Cuando se ha de vencer una fuerte depresión, se recurre a la construcción de complicados sistemas de arquerías (arcuationes) que sostienen el canal y lo mantienen al nivel adecuado.

Los canales (acueductos) eran de ladrillo o de piedra con un revestimiento interior de cemento impermeable, y en promedio medían 90 cm. de ancho y 1.8 m de profundidad; algunos eran subterráneos y tenían respiraderos cada 73 m aproximadamente.
La parte superior del canal se cubría con lajas de piedra para evitar que el agua se ensuciara.

El primero que construyeron, Aqua Apia, era un acueducto subterráneo de 16 km de longitud.

Aqua Appia


Acueducto construido por los censores Apio Claudio Ceco y Cayo Plaucio Venox en el año 312 a. C. Captaba agua desde las fuentes a lo largo de la vía Prenestina.
Prácticamente subterráneo en su totalidad, entraba en Roma cerca de la Porta Maggiore (Puerta Mayor) (en el lugar designado como ad spem veterem) se dirigía al Celio y Aventino y terminaba cerca de la porta Trigemina, en el Foro Boario. Fue restaurado en paralelo con la construcción de otros acueductos en 144 a. C., 33 a. C. y entre 11 y 4 a. C.

Aqua Vetus


Acueducto construido entre el 272 y el 270 a. C. por los censores Manio Curio Dentato y Flavio Flaco, con el botín de la victoria contra Pirro. Recogía las aguas del río Aniene en la zona de Tívoli. La conducción era en su mayor parte subterránea, con la excepción de algunos puntos y llegaba a la ciudad en el mismo lugar del 'Aqua Appia para terminar próximo a la Porta Esquilina.
Aqua Marcia
Este acueducto fue construido en 144 a. C. por el pretor Quinto Marcio Rex). Recogía las aguas desde la parte alta de la cuenca del río Aniene. Más allá de las numerosas restauraciones menores, fue en gran parte reconstruido para permitir un incremento del caudal entre 11 y 4 a. C., bajo el reinado de César Augusto.

Su transcurso era alternadamente subterráneo y sobre arcadas (un tramo de unos 9 km flanqueaba la vía Latina).

Llegaba a Roma por el lugar ad spem veterem, como los acueductos precedentes, y cruzaba la vía Tiburtina sobre un arco que más tarde fue transformado en la Porta Tiburtina de la Muralla Aureliana, terminando cerca de la Porta Viminale.

La distribución iba al Capitolio, y un ramal secundario (rivus Herculaneus) se dirigía a las colinas de Celio y el Aventino. Bajo el reinado de Caracalla (213 d. C.) fue realizada una ramificación de la Agua Antoniniana hacia las nuevas Termas, que atravesaba la vía Appia sobre un arco (Arco de Druso). Otro ramal secundario fue utilizado para alimentar las Termas de Diocleciano.
Aqua Tepula
Acueducto construido por los cónsules Cayo Servilio Cepión y Lucio Casio Longino en 125 a. C.

Recogía agua de las nacientes, en la décima milla de la vía Latina. En 33 a. C. fue transformada para confluir en el nuevo canal de Aqua Iulia, de la cual se separaba nuevamente en proximidad de la ciudad.

Corría, por lo tanto, en un canal distinto sobre los arcos de Aqua Marcia, juntamente con Aqua Julia. Entraba en la ciudad en ad spem veterem, siguiendo más adelante el mismo trazado que el Aqua Marcia en dirección a la Porta Viminale.

Aqua Iulia
Acueducto construido por Agripa en 33 a. C., uniéndose en un único canal con Aqua Tepula; fue restaurado por César Augusto entre 11 y 4 a. C.

Recogía el agua de las fuentes en la 12.ª milla de la Vía Latina, en las proximidades de Grottaferrata. Llegaba a Roma como los Acueductos precedentes por el lugar llamado ad spem veterem, cerca de la Porta Maggiore, siguiendo por el mismo trazado de Aqua Marcia en dirección a la Porta Viminale. Probablemente una ramificación de este acueducto, de la cual se observan todavía algunas arcadas, alimentaba la fuente monumental de la Plazza Vittorio Emanuele construida por Alejandro Severo (nymphaeum Alexandri o Trofeo de Mario).


Aqua Virgo

Acueducto construido por Agripa e inaugurado en el 19 a. C., para abastecer las instalaciones termales del Campo Marzio.

Las fuentes se situaban en la 8.ª milla de la vía Collatina. El nombre de ("Acqua Vergine") deriva, según una leyenda, de una joven que habría indicado a los soldados el lugar del manantial (sin embargo probablemente se refiere a la pureza del agua).

El trazado acompañaba la vía Collatina, en parte sobre arcadas y culminaba en las habitaciones del Pincio. A partir de allí, las arcadas de la época Claudiana (parcialmente conservadas en la vía del Nazareno atravesaba el Campo Marzio, cruzando la actual vía del Corso (vía Lata) por el Arco de Claudio, una arcada del acueducto realizada para celebrar la conquista de Britania.

El acueducto fue constantemente restaurado y todavía alimenta la Fontana di Trevi, la Fontana della Barcaccia, en la Plaza de España (dando nombre a la vía dei Condotti) y la Fuente de los Cuatro Ríos, en la Piazza Navona.

Aqua Alsietina
También conocida como Aqua Augusta, fue un acueducto construido bajo el reinado de César Augusto en 2 a. C., para servir los barrios del río Tiber (Trastevere y del local para los espectáculos de combates navales). Trajano realizó un nuevo canal en 109 d. C. Recogía las aguas del Lago Martignano.

Anio Novus y Aqua Claudia
Acueducto iniciado por Calígula en 38 d. C. y terminado por Claudio en el 52. El primero recogía las aguas del Aniene en proximidad de los montes Simbruinos, mientras que el segundo captaba desde la cima del valle del Aniene. Terminan ad spem veterem, cerca de la Porta Maggiore: esta última era la monu-mentalización de los arcos de las vías Prenestina y Labicana, más tarde insertadas en la Muralla Aureliana.

En la 7.ª milla de la vía Latina el agua circulaba por acueducto con arcadas, algunas de las cuales subsistieron al tiempo en el "Parque de los Aquedutos". En la localidad de Tor Fiscale interceptaba dos veces al acueducto Acqua Marcia, formando un recinto trapezoidal (llamado Campo Barbarico) que sería utilizado como fortificación por los godos de Vitiges en lucha con Belisario, en 539.

Un ramal secundario, construido por obra de Nerón, (Arcus Neroniani) se dirigía hacia el Celio, en la parte ocupada por el Domus Aurea; este ramal fue sucesivamente prolongado por Domiciano para abastecer dos palacios imperiales en el Palatino, cruzando los valles entre éste y el Celio con altísimas arcadas.

Aqua Traiana
Este acueducto fue construido durante el reinado de Trajano en 109 d. C., recogía las aguas de los manantiales en los montes Sabatinos, cerca del lago de Bracciano.

Llegaba a Roma por la colina del Janículo, a lo largo de la margen izquierda del río Tiber. Destruido durante el asedio de Roma por los ostrogodos de Vitiges en 537, fue restaurado por Belisario y tuvo intervenciones durante el papado de Honorio I en el siglo VII. Por los daños sufridos por los lombardos y por los sarracenos, tuvo que ser sometido a nuevas restauraciones en los siglos VII y IX y fue reconstruido como Acqua Paola en el siglo XVII.

Llegaba a la ciudad por medio de un trazado casi totalmente subterráneo a lo largo de la Vía Clodia y la Vía Trionfale y, más adelante, por arcadas a lo largo de la vía Aurelia.


Aqueductos en Roma
Nombre
Año de construcción
Longitud
(km)
Altura en
la fuente (m)
Altura en
Roma (m)
Capacidad
(m³/día)
312 a. C.
16,561
30
20
73.000
272 - 269 a. C.
63,64
280
48
175.920
144 - 140 a. C.
91,424
318
59
187.600
125 a. C.
17,745
151
61
17.800
33 a. C.
21,677
350
64
48.240
19 a. C.
20,697
24
20
100.160
2 a. C. ?
32,815
209
17
15.680
(no potable)
38 - 52
68,681
320
67
184.280
38 - 52
86,876
400
70
189.520
109
32,500
-
-
-







Calzadas romanas y vías de comunicación
La construcción de las calzadas por parte de los romanos obedecía más a motivos estratégicos y militares que a meros intereses económicos.  Las calzadas permitían el rápido movimiento y traslado de las tropas romanas de una a otra parte de su imperio; sólo secundariamente esas mismas calzadas facilitaron el transporte de mercancías, si bien la mayor parte del transporte de mercancías se realizaba por vía marítima, dada su rapidez, en las naves onerariae, la naves de carga de hasta 200 toneladas que abastecieron a todo un imperio durante siglos.

Las calzadas se realizaron sobre caminos ya existentes, sobre senderos y caminos de tierra, pero exigen un gran trabajo de drenaje, excavación, aplanamiento, etc., hasta su aspecto final con empedrado.  Las calzadas quedaban sólidamente dispuestas al asentarse sobre una capa inicial de grava, otra de cemento y finalmente con las grandes losas colocadas en grandes bloques. 

El principio de construcción era buscar en la medida de lo posible la línea recta, hasta tal punto que en ocasiones recurrieron a complejas obras de ingeniería para salvar los obstáculos naturales: puentes, galerías en la roca o cortar la roca en los pasos de montaña.

Las calzadas viae comunicaban entre si las ciudades romanas. A Roma llegaban un total de 372 vías desarrolladas a partir de 20 calzadas principales. Desde Gades (Cádiz) por la Vía Augusta que recorría toda la costa hispana, entraba en Francia y recorría la costa italiana donde recibía el nombre de Vía Aureliana,  así llegábamos a Roma.

El técnico encargado del diseño de la calzada era el architectus asistido por dos especialistas un agrimensor (topógrafo) y un nivelador librator.    

Los legionarios eran los que se dedicaban a construir las calzadas, puentes....en tiempos de paz. También había obreros especializados ayudados por esclavos, prisioneros y condenados.

Los emperadores Augusto, Tiberio y Flaminio, entre otros consideraban moralmente recomendable la construcción de calzadas para evitar que en tiempos de paz que los soldados se hicieran vagos y no estuvieran físicamente preparados.

Las calzadas se trazaban de la siguiente manera: el agrimensor trazaba el rigor una línea sobre el suelo. Con la grama una cruz de madera con pomadas y un anillo móvil, se fijaban los ángulos muertos. Una vez alienada y marcada su anchura desde 1,10 a 7,10m.

En un principio su construcción consistía en la colocación de grandes bloques de piedras o losas que por su peso se mantenían fijas.  Sin embargo, el sistema se perfeccionó y Vitruvio nos informa de su construcción. Para su construcción se definía el trazado y se marcaban dos surcos paralelos separados 2,5 metros; se excavaba el espacio entre los surcos y se llenaba el hueco con cuatro capas de distintos materiales.


Construcción de una calzada romana
El proceso de construcción de una calzada consistía en varias fases diferenciadas, que proporcionaba a estos caminos una extremada durabilidad que, en algunos casos, ha permitido que lleguen a nuestros días:
1.    Deforestación. Se comenzaba por la deforestación o desbrozado del trazado longitudinal elegido para la calzada.
2.    Explanación. Previamente a la construcción se allanaba el firme, con las pertinentes obras de explanación, desmontes y terraplenado que fueran necesarias.
3.    Delimitación del firme. Después se delimitaba la anchura de la calzada mediante dos zanjas paralelas. Posteriormente se extraía la tierra entre estas zanjas hasta una profundidad de entre 1 metro y un metro y medio (desde la cimentación hasta la superficie final).
4.    Cimentación. En el fondo de la zanja resultante se introducía piedra en bruto (statumen), haciendo más denso el suelo y evitando retenciones de aguas de filtración, creando así la capa de cimentación. Solía colocarse un bordillo (Herisson) de piedras perfectamente alineadas para encajar la cimentación en la zanja realizada.
5.    Capas intermedias. Sobre este statumen se colocaba un relleno de arena o grava (rudus), en una o varias capas de diferentes tamaños, disminuyendo el tamaño del material conforme se asciende hasta la capa más superficial. Después del relleno de cada capa de material se procedía con el afirmado de cada una de ellas.
6.    Revestimiento o capa de rodadura. Finalmente, se revestía la superficie de la calzada con piedra triturada o, preferiblemente, canto rodado apisonados (nucleus), para formar la capa final de rodadura. Se utilizaban materiales de grano fino: zahorra (con tamaños máximos de 4-5 mm) o jabre (granito arenizado con tamaños máximos de 1 cm) u otro material de granulometría fina que estuviera disponible en las cercanías del lugar de construcción. Finalmente se procedía con el afirmado de esta capa de rodadura y su cohesión mediante los tamaños más finos de la mezcla. Esta capa suponía aproximadamente sólo una cuarta parte, en altura, del total de la sección de la calzada (desde la cimentación hasta la superficie).

Y por último el pavimentum o summa crusta (grandes losas planas). Estas losas de piedra sólo existían como recubrimiento de las calles en el interior de las ciudades, llegando este revestimiento como máximo hasta los cementerios situados a las afueras de la ciudad.

Lateralmente la calzada solía ir delimitada en paralelo por cunetas a ambos lados de la calzada que delimitaban la zona que era desarbolada para la explanación y que además servían para recoger el agua de la calzada y no dejar que llegaran hasta ella las aguas de chorreo.

La altura total de las sucesivas capas respecto al terreno principal sobre el que discurría la calzada era de entre 2 y 4 pies romanos, variando la anchura entre 2,4 y 7,5 metros, dependiendo de la importancia de la calzada y de la dificultad de los lugares que atravesara. Se considera que la anchura total habitual del firme resultante era entre 5-6 metros.



Clasificación
·         Calzadas públicas (viae publicae), construidas a cargo del Estado con el nombre de su constructor, generalmente el emperador, eran las principales vías de vertebración del imperio.
·         Calzadas militares (Viae militares), construidas por el ejército con fines estratégicos, que posteriormente se convierten en vías públicas.
·         Calzadas vecinales (Actus), construidas y mantenidas por los pagi, equivalen a carreteras provinciales.
·         Calzadas particulares (Privatae), construidas y mantenidas por los propietarios de las mismas tierras por donde discurren.
·         Las calzadas comunicaban todas las provincias del Imperio Romano entre sí.
·         Cada 30 km, los romanos fundaban un campamento, que muchas veces se convertía en ciudad, para asegurar el descanso de las tropas.  Esta distancia es la que podían recorrer las legiones en un día. Las legiones eran agrupaciones de 5.000 soldados dirigidos por un general. 

Por otro lado, para evitar la acumulación de agua en la calzada, lo cual podría suponer su hundimiento, los romanos las construían abombadas, es decir, ladeadas para que el agua de lluvia se evacuase hacia el exterior y no se quedase estancada en la superficie del centro; a los dos lados de la calzada se excavaba una pequeña zanja (fossa), como las actuales cunetas, a dos o tres metros de distancia sin vegetación para acumular esta agua de lluvia.  Por esta misma razón, los romanos construían sus calzadas normalmente sobre un terraplén (agger) de un metro de altura o incluso más para la eliminación del agua y para una mejor visión de la zona por parte del ejército cuando las atravesaba.

El pavimentum debía ser duro y uniforme, lo cual dependía en muchas ocasiones de la piedra utilizada; en algunas calzadas las losas del pavimento estaban pulidas y eran colocadas sobre un nucleus de arena o arena y cal; estas losas solían tener forma piramidal y la punta se hundía en el nucleus obteniendo así un mayor agarre; estas losas necesitaban dos hombres para ser movidas; no obstante, su forma poligonal obligaba a hacer auténticos rompecabezas para encajarlas y dejarlas niveladas.  En otras ocasiones, la calzada tenía su pavimento de grava que se apisonaba con grandes troncos o grandes bloques de piedra, logrando así una superficie compacta y uniforme.

Cuando la calzada atravesaba una zona pantanosa los ingenieros construían un marco continuo de maderos entrecruzados, afianzados con pilas hincadas en la tierra; sobre este marco se colocaban losas cimentadas con arcillas y se remataba con una capa de grava y canto rodado. La Vía Popilia atravesaba una ciénaga de 160km, la Vía Appia cruza los pantanos Pontinos, y vías en Holanda, Alemania y Bélgica.
         
En las zonas de montaña los ingenieros las atravesaban con túneles como en los Alpes o rebajaban los montes como en las montañas Pisco 36m o se drenaba un lago como el Lacus Fucinos de la Vía Valeria.

Cuando una calzada era terminada se coronaba con un arco del triunfo para honrar a los trabajadores. Muchas Vías llevaban el nombre de su ordenante como la Aureliana, Popilia, Claudia, Valeria....

En el año 20 a.C. Erigió en Roma el miliarium aureum miliario de oro donde estaban marcadas las principales ciudades del Imperio y sus respectivas distancias.

Itinerarium Provinciarum Antonini Itinerario de Antonio, es un mapa de carreteras, que Diocleciano en el 290 ordeno realizar, incluye bastantes calzadas desde el punto de partida hasta su llegada, identificaba las mansio y la distancia millia passum. En la península hay referenciadas 34 vías, también aparecen viae en los Vasos Apolinares y las Tabletas de Lepido.

También existían los itineraria mapas esquemáticos para guiar a los viajeros.
Indicaban montañas, ríos, posadas...

Las mansio eran posadas reservadas a personas con un salvoconducto especial, las tabernae eran las posadas públicas; las caupona eran frecuentadas por prostitutas, ganaderos y borrachos y en las mutationes eran las posadas donde se podían cambiar los caballos, mulas o bueyes.

Parece ser que en el siglo II a. C. Cayo Graco introdujo una legislación sobre las calzadas y supervisó personalmente la construcción de algunas de ellas; también se afirma que este político romano se encargó de que fueran medidas en millas y de que se colocaran miliarios.  Para medirlas y colocar los miliarios se ideó un carro con un instrumento el hodómetro, “medidor de caminos” que mediante un mecanismo de engranajes asociado a las ruedas del carro hacía caer un guijarro en un cuenco cada milla.

Tras las conquistas de Julio César y ya con la época imperial la red viaria romana se extendió por todo los territorios conquistados; los emperadores desarrollaron esta red provincial estableciendo una magistratura especial para las calzadas, los curatores viarum, “cuidadores de los caminos”; el propio emperador era el encargado de nombrar a estos curatores que adjudicaban los trabajos a empresas cuando no los realizaban las legiones- y se les pagaba del tesoro imperial, a través del fisco y de los impuestos; anteriormente, las vías se financiaban a expensas del erario público republicano.

El gasto de realización y mantenimiento de una vía era tremendo; sabemos que en el año 82 a. C. reparar un tramo de la vía que atravesaba los Alpes costó más de 150.000 sestercios, cuando por entonces un obrero cobraba 3 sestercios al año.

Se ha calculado que la red viaria romana llegó a unos 90.000 kilómetros de vías.  Tal amplitud hizo que en muchas ocasiones las calzadas secundarias y las calzadas de zonas remotas de las provincias fueran pobre y prontamente descuidadas.

El aumento del tráfico de mercancías, de correo, de tropas, etc., y las condiciones de las propias vías hizo que se regulara la velocidad y la carga de materias que por ellas transitaban.  Así los vehículos ligeros, para el correo, podían llevar entre 65 y 100 kgs. de carga; los vehículos de transporte de viajeros entre 200 y 330 kgs. y los vehículos de transporte pesado un máximo de 500 kgs.; por su parte, la velocidad media era de 30 kms. por día para las mercancías; las empresas privadas de correos no podían pasar de 60 kms. por día y el correo imperial cursus publicus podía alcanzar los 150 kms. al día e incluso más, pero circulando las 24 horas del día, con el sistema llamado de postas o relevos de caballos e incluso de mensajero.
No obstante, L. A. Hamey y J. A.Hamey nos ofrecen un cuadro con distancias y tiempos de viajes documentados en la Antigüedad.

Fecha del viaje
Duración y detalles del mismo
4 d. C.
Mensajero especial de Licia (Asia Menor) a Roma: 3.100 kms. en 36 días.
31 d. C.
Correo imperial de Roma a Antioquia (Asia Menor) por mar con mal tiempo: 2.500 kms. en 3 meses.
43 d. C.
El emperador Claudio, de camino a Britania, de Massilia (actual Marsella) a Bononia (actual Boulogne-sur-Mer, en Bélgica): 870 kms en 10 días.
68 d. C.
Mensajero especial de Roma a Clunia (Coruña del Conde-Peñalba de Casto, en Burgos): unos 2.000 kms. en 6 días y medio.
68 d. C.
Correo imperial de Roma a Alejandría (Egipto) por mar: 2.000 kms. en 28 días o menos.
69 d. C.
Mensajero especial de Mogontia (actual Mainz, en Alemania) a Durocortorum (hoy Reims, en Francia) y luego a Roma: más de 2.100 kms. en unos 9 días.
193 d. C.
Correo imperial de Roma a Alejandría (Egipto) por tierra: 3.500 kms. en 63 o 64 días.
238 d. C.
Correo imperial de Aquilea (cerca de Trieste, frontera de Italia y Esolovenia) a Roma: 750 kms. en 3 o 4 días.

Es por ello que a lo largo de las vías había establecimientos de parada para avituallarse, para pasar la noche y para la posta de los correos, donde se podía descansar, cambiar de animales de carga, comer, etc.

Quizá el gran inconveniente de estas calzadas era que no resultaban aptas para caballos y bestias de carga sin herraduras por el firme y la dureza.  La circulación por estas vías era bastante pesada, sobre todo si no se hacía a lomos de algún caballo, mula, asno o burro.  Para el transporte de personas se usaban carros de dos o cuatro ruedas: el cisium, una especie de calesa para viajes cortos muy ligera porque no solía llevar carga, el essedium, un carro más sólido, pero rápido, basado en los carros de combate galos, y el carpentum, una carroza de lujo, cómoda y elegante.  El petorritum y la raeda eran carros de cuatro ruedas más robustos para viajes más largos, pero usados tanto para el transporte de personas como el de mercancías.  El pilentum era como el carpentum, pero de cuatro ruedas; en un principio lo usaban las sacerdotisas y las matronas, pero posteriormente se generalizó su uso; también de lujo y de cuatro ruedas era la carruca, con fina decoración y bastante rapidez, lo que hacía de ella un vehículo de lujo. 

Para las mercancías se usaba el plaustrum, carreta de dos ruedas con ruedas de una pieza sin radios y tirado por bueyes, asnos o mulas, o el serracum, más sólido y robusto al tener las ruedas más pequeñas, ideal para el transporte de mercancías muy pesadas, de cuatro ruedas; para el transporte militar se usaba el carrus, de origen celta, mientras que para los enfermos se usaba la arcera, una especie de carro-litera.

La red de calzadas romanas todavía sigue vigente, pues allá donde los romanos construyeron calzadas, hoy en día hay carreteras y vías férreas, cuando no sobre la vieja calzada romana, sí es seguro que paralelas y a poca distancia.

La creación de las calzadas trajo consigo la proliferación de un fenómeno que se enquistó durante el imperio y, sobre todo, tras su desaparición: los bandidos y asaltadores de camino, que veían en estas vías un lugar donde encontrar botín seguro.
 Vias romanas y Acueductos en Roma

Calzadas romanas en Italia
Via Aemilia de Rimini (Ariminum), hasta el final de la Via Flaminia, por Cesena, Bologna hacia Piacenza (Placentia) y Milano.
Vía Aemilia Scaura prolongación de la Via Aurelia, de Pisa, a lo largo de la costa ligur por Génova hacia Vado Ligure (Vada Sabatia), desde Vía Julia Augusta, hacia Piacenza (Placentia).
Vía Amerina de Roma hacia Amelia (Ameria) y Perugia.
Vía Annia de la puerta de Adria, por Padua hacia Aquileia.
Vía Appia Via Appia Antica de Roma por Albano, Terracina, Capua, Benevento (Beneventum), Venosa y Taranto (Tarantum) hacia Brindisi (Brundisium.
Vía Ardeatina de Roma por Falcognana hacia Ardea.
Vía Aurelia de Roma por Orbetello (Cosa), Pisa hacia Lucca, más tarde por Genova, Savona hacia Ventimiglia y hacia la Gaule.
Vía Campana a lo largo del Tibre, paralela a la Via Portuense, hacia Saline Veienti.
Vía Casilina de Roma por Anagni, Frosinone hacia Casilinum, cerca de Cassino.
Vía Cassia de Roma (ramificación de la Via Flaminia) por Sutri, Viterbo a través de Étrurie, y por Arezzo (Aretium) hacia Firenze (Florentia), y más lejos, por Pistoia hacia Lucca y Pisa (uniéndose a la Via Aurelia).
Vía Caecilia ramificación de la Via Salaria por Amiternum (cerca de La Aquila), franqueando los Apeninos Centrales por el Passo de la Capanelle y dirigiéndose por Atri (Hatria) y Teramo vers Giulianova (Castrum Novum) hacia la costa adriática.
Via Claudia de Roma (ramificación de la Via Cassia) por Bracciano y Veiano, uniéndose de nuevo a la Via Cassia.
Vía Collatina Antica de Roma, del sur del río Aniene, hacia Collatie cerca de Palestrina (Praenesta).
Vía Domitiana de Terracina por Pozzuoli (Puteoli) hacia Portus Iulius en la bahía de Naples, después por Napoli (Neapolis) hacia Reggio (Rhegium).
Vía Empolitana de Tivoli (Tibur) a Subiaco.
Via Farnesiana ramificación de la Via Aurelia, hacia Farnese (al oeste del lago de Bolsena).
Vía Flaminia de Roma por Narni (Narnia), hacia Fano (Fanum Fortunae) o Rimini (Ariminum).
Via Flaminia Nuova, variante más reciente de la Via Flaminia, por Spoleto (Spoletum).
Vía Flaminia Minor o Via Flaminia militaris de Arezzo (Arretium) a Rimini (Ariminum).
Vía Gallica de Verona (ramificación de la Via Postumia) por Brescia, Bergamo hacia Milano (Mediolanum).
Vía Julia Augusta Prolongación de la Via Aurelia y de la Via Postumia, de Genova por Vado Ligure (Vada Sabatia), a lo largo de la costa de Liguria por Albenga (Albigaunum) yVentimiglia (Albintimilium), después por los Alpes marítimos hacia Arles (Arelate) o Tarascon, en Gaule (unión con la Via Domitia).
Vía Julia Augusta (II) de Aquileia hacia el norte por Zúglio (Iulium Carnicum) y por el Plöckenpass hacia el Drautal, se separa en Irschen (castrum Ursen) y conduce por Aguntum (cerca de Lienz) e Innichen (Littamum) hacia Veldidena (Wilten/Innsbruck), o bien por Teurnia (cerca de Spittal) y Virunum (cerca de Klagenfurt) hacia Iuvavum (Salzburg).
Vía Labicana de Roma, de la Via Latina, por Labicum hacia la Via Praenestina.
Vía Latina de Roma, al norte de los montes Albains, por Anagni, Ferentinum, Frosinone (Frusino) y Liri, haciaCapua (unión con la Via Appia).
Via Laurentina de Roma Laurentum (San Lorenzo, por el mar Thyrrhénienne).
Vía Nomentana de Roma a Mentana (Nomentum), (anteriormente Via Ficulensis hacia Ficulea).
Vía Ostiense de Roma hacia Ostia (puerto de Rome) al sur del Tibre.
Via Nomentana hacia Polombara Sabina.
Vía Pompea el cinturón de Sicilia.
Vía Popilia de Capua, por Nocera (Nuceria), Morano (Moranum), Cosenza (Cosentia), Vibo (Valentia), hacia Reggio Calabria (Rhegium).
Vía Popilia-Annia de Rimini àa Aquileia.
Vía Portuense de Roma al puerto de Portus Augusti, al norte del Tibre.
Vía Postumia d'Aquileia, por Oderzo, Vicenza, Verona, Cremona, Piacenza (Placentia), Voghera (Iria), Tortona (Dertona), Serravalle (Libarna), hacia Genova.
Vía Praenestina de Roma a Palestrina (Praenesta).
Vía Sabina ramificación de la Via Salaria hacia La Aquila.
Vía Salaria de Roma por Settebagni, Fara en Sabina, Rieti, Antrodoco, Arquata y Ascoli Piceno hacia Porto de Ascoli hacia los Mercados del Adriático.
Vía Salaria Gallica de Fossombrone (Forum Sempronii) por Suasa, Ostra, Jesi, Macerata, Urbisaglia, Falesone hacia Ascoli Piceno (Asculum) y los Mercados (unión con la Via Flaminia y la Via Salaria, hacia el interior).
Vía Salaria Picena unía la Via Flaminia y la Via Salaria, de Fano (Fanum Fortunae) hacia Castrum Truentinum por Porto de Ascoli en el Adriático (ruta costera).
Vía Salaria Vecchia de Ascoli por S.Omero y Giulianova hacia Atri (unión de la Via Salaria con la Via Caecilia).
Vía Satricana de Roma a Satricum.
Vía Severiana de Ostia a Terracina.
Vía Sublacense ramificación de la Via Valeria, del valle de la Aniene por la Villa di Nerone, hacia Subiaco.
Vía Tiberina de Roma por Capena, Fiano Nazzano, Ponzano y Magliano hacia la Via Flaminia.
Vía Tiburtina de Roma a Tivoli (Tibur).
Vía Tiburtina Valeria, prolongación de la Via Tiburtina por el valle de la Aniene, hacia el lago de Fucino; a lo largo de la costa adriática hacia Pescara.
Vía Traiana alternativa a la antigua Via Appia, de Benevento por Ascoli Satriano, Canosa di Puglia, Ruvo yBitonto hacia Bari (Adria), y en tanto que Via Traiana Costiera (ruta costera) o bien en tanto que Via Traiana Interna (al interior), par Rutigliano y Conversano, después hacia Brindisi.
Vía Traiana Calabra prolongación de la Via Traiana, de Brindisi a Otranto.
Vía Tuscolana de Roma a Tusculum.

1.       Via Cassia                 9.  Via Appia (Nuova)
2.     Via Flaminia             10.  Via Appia
3.     Via Salaria                11.  Via Ardeatina
4.     Via Nomentana:       12 . Via Ostiense
5.     Via Tiburtina            13.  Via Portuense
6.     Via Prenestina         14.  Via Aurelia
7.      Via Casilina             15.  Via Trionfale

Vía Emilia
La Vía Emilia (en latín Via Aemilia); calzada romana, hecha construir por Marco Emilio Lépido, que une en línea recta Piacenza y Rímini, y atraviesa muchas ciudades de Emilia, región a la que ha dado nombre. Las principales ciudades de origen romano o refundadas por los romanos que atraviesa son Piacenza, Fidenza, Parma, Reggio, Módena, Bolonia, Imola y Rímini.

El camino fue construido entre los años 189 a. C. y 187 a. C. En aquel tiempo la colonia de Placentia Piacenza estaba rodeada por la tribu gala de los boios, que, pese a haber sido rechazados no habían querido firmar paces con Roma. El peligro de una revuelta decidió a las autoridades de la antigua república romana a extender un camino militar que terminara en la colonia amagada, con el fin de avituallar y reforzar oportunamente a sus tropas en caso de una eventual revuelta de los boios.

En la foto de abajo se puede observar el Puente romano sobre el río Marecchia a las afueras de Ariminum (Rímini), el punto de partida de la Via Emilia. Hoy en día conocido como el Puente de Tiberio, fue construido en el año 14 d. C bajo el emperador romano Tiberio , como parte de una actualización importante de toda la Via Emilia comenzó con su antecesor Augusto.

Dicen que el puente de Tiberio conserva las bases originales de madera de sus 5 arcos y que su ubicación, igual que la del arco del triunfo de Augusto, dan idea de la importancia –comercial, geográfica, militar y de poder- que tuvo esta localidad: aquí confluían la Via Flaminia,  la Vía Emilia y la Vía Popilius

Vía Aemilia Scaura
La Vía Aemilia Scaura es una antigua calzada romana construida por Marcus Aemilius Scaurus durante su período como censor, el año 109 adC. Era una ruta costera que prongaba la Vía Aurelia, que entonces llegaba hasta Luna, Luni.
Las obras del censor Aemilius Scaurus conectaban Placentia (Piacenza) y Pisae (Pisa), pasando por Genua (Génova).

Vía Amerina
La Vía Amerina fue una vía o camino empedrado romano nombrado en tiempos de Adriano que iba de Roma a Ameria. En realidad salía de la Vía Cassia en Baccanae (Baccano) e iba por Nepete y Falerii hasta Ameria.

Vía Aquitania
La Vía Aquitania era una calzada romana edificada en el año 118 adC como camino de penetración hacia el norte de la Galia, Aquitania, desde la costa mediterránea. Se iniciaba en Narbo Martius (Narbona), la capital de la provincia romana de Gallia Narbonensis. Allí empalmaba con la Vía Domitia. Desde Narbo Martius se proyectaba hacia el Océano Atlántico, a través de Tolosa (Toulouse), llegando a Burdigala (Burdeos).

Posteriormente, durante la Edad Media, también se le llamó "Vía Aquitania" a la calzada romana XXXIV o Ab Asturica Burdigalam (Astorga-Burdeos), que era utilizada como ruta afluente en por peregrinos franceses que emprendían el Camino de Santiago. La Vía Aquitania fue una calzada romana creada en 118 adC en la provincia romana de Galia. Comenzó en Narbona, en la que conectada a la Via Domitia. A continuación, hacia el Océano Atlántico, a través de Toulouse y Burdeos, que abarcan aproximadamente 400 kilometros.

Vía Aurelia
La Vía Aurelia (en latín Via Aurelia) fue una calzada romana que llevaba de Roma a Pisa (Etruria) y a la costa de Liguria y los Alpes marítimos. El primer tramo iba de Roma a Alsium; de allí llegaba hasta Pisae (Pisa). No se sabe cuando fue construida. Se supone que la construyó un magistrado llamado Aurelius (Aurelio).

Via Annia
El Véneto ha estado conectado con el mundo romano a través de dos grandes vías consolares: la Vía Postumia, construida en el 148 a. C. que unía a Génova con Aquileya, y la Vía Annia, construida en el 731 a.C. por el pretor Tito Annio Rufo, que partía de Adria y recorría el arco adriático hasta llegar a Aquileya.
Con la ayuda de fotos aéreas y de los levantamientos hechos, podemos seguir a grandes rasgos la vía.

De la vía Annia, en el tramo Padua - Altino conocemos dos estaciones, puestos de referencia y de descanso para hombres y caballos con alojamiento, baños, talleres: una en San Bruson y la otra en Marghera. Allí se llegaba siguiendo un recorrido a la derecha de la orilla del Brenta según algunos estudiosos, por la orilla izquierda según otros, y en este caso las estaciones tendrían que haber estado ubicadas en Dolo y en Mestre. La diferencia resulta en las distancias que los itinerarios antiguos indican entre Padua y Altino. 
  lo largo de la vía Annia, entre Padua y Altino se encontraron cuatro piedras miliares. Se trata, como se sabe, de cipos por lo general circulares en forma de tronco de columna, colocados principalmente por emperadores que inclusive mucho después de la construcción de la vía, se ocuparon de cuidarla y mejorarla, y que por lo general llevan el número de millas que hay entre dos localidades. Una apareció en el barrio Stanga en las afueras de Padua, una en San Bruson, la tercera en Campalto, y la última en Quarto d'Altino.


En el tramo entre Porto Menai y Altino, y luego al sur de Musile, la carretera antigua se construyó sobre un tramo elevado porque esa área era sujeta a inundaciones.

Debido a la difícil y cambiante situación hidrográfica de esta franja costera, la vía debió mantenerse más bien hacia el interior y fue necesario efectuar varias obras de recuperación puesto que se veía invadida por gran cantidad de aguas pantanosas. Muchos emperadores pasaron por allí con sus ejércitos en el siglo IV d.C. para defender el límite oriental del Imperio, y sus nombres aparecen plasmados en cinco piedras miliares que se encontraron en el tramo de vía que va de Musile di Piave a Ceggia. La carretera seguía hacia el Este y atravesaba una antigua ramificación del Piave a través de un puente romano de tres arcadas de las cuales se conservan los restos visibles de las cimentaciones, muy sólidas y bien construidas. Luego la vía pasaba al Sur de Ceggia: aquí se encontraron los restos de dos pilares y de los estribos de un puente en placas de arenisca también de tres arcadas, que cruzaba un río que ahora resulta enterrado, el Canalat o viejo Piavon. La carretera llega luego al Livenza, que atravesaba cerca de Santa Anastasia por un puente cuyos restos se conservaban aún hasta el siglo pasado. De aquí se dirigía al Noreste hacia Concordia. Iulia Concordia, hoy Concordia Sagittaria, fue una ilustre colonia romana fundada en el año 42 a.C., que tuvo una vida floreciente inclusive en la época tardía del Imperio, y que por las imponentes memorias que se conservaron, resulta el mayor centro paleocristiano de las Venecias después de Aquileya.

Via Apia
La Vía Apia (Latín: Via Appia) fue una de las más importantes calzadas de la antigua Roma, que unía Roma con Brindisi, el más importante puerto comercial con el Mediterráneo Oriental y Oriente Medio. Estacio describió su importancia (Sylvae, 2.2) al describirla por su nombre común:

”APPIA LONGARUM TERITUR REGINA VIARUM”
”la vía Apia es conocida comúnmente como la reina de las grandes calzadas romanas”.

Los romanos se dieron cuenta de la nobleza inherente del camino imbuido por las circunstancias y el método de su construcción, y su utilidad a la república romana. La vía Apia era el paradigma de todos los caminos romanos subsecuentes. Se convirtió en el mismo símbolo de la república, trayendo consigo estabilidad, paz y libertad a la gente de Italia, por lo menos en sus ideales. Su historiador más grande, Livio, que no era romano de nacimiento, tomó ese punto de vista.
La Vía Apia -En latín Vía Appia, también conocida como la Vía Appiana- fue iniciada con la intención de facilitar el acceso de los latinos a la nueva capital, y garantizar un rápido acceso en la Italia meridional. Eventualmente se convirtió en la vía más importante de comunicación, y unió a la ciudad historica con el puerto del mar Adriático. Por ella no solo se movilizaban personas sino que también grandes cantidades de bienes económicos. Desde Pompeya expedían todo tipo de mercaderías que llegaban desde el mar, y por la campiña productos agrícolas hacia Roma. Comenzada a finales del 312 a.C. por el Censor Apio Claudio esta se extendía primeramente desde la puerta San Sebastino, en las paredes de Aureliano, en Roma; pasando por diferentes poblados y llegaba hasta Capua, capital de la campiña -como nota de interés esta pasa cerca de las termas de Carcalla, la villa de los hermanos Quintilli y el Circo Massimo-. En el año 190 d.C. esta fue extendida a Beneventum; luego más adelante en el tiempo fue ampliada hasta Tarentum y Brindisium. La Vía Apia comenzaba con grandes losas poligonales emplazadas sobre su superficie. De basalto rodeada de aceras era un espectáculo imponente a la vista.

Aún más impresionante que sus dimensiones y su historia es el hecho de que esta es denominada "el camino de las almas", como todavia la siguen llamando algunas personas. A lo largo de esta vía nos encontramos con cientos de sepulcros y necrópolis. Cicerón dijo "Se entra a través del espesor de los muertos", refiriéndose a la cuantiosa cantidad de sepulcros cerca de la entrada a Roma por este camino. No solo fue usada por las familias que querían darle un entierro memorable a sus muertos. Sino también por Craso para crucificar 6000 esclavos partidarios de Espartaco, al ser este ultimo derrotado y su ejército de esclavos capturado. Entre las grandes figuras que encontramos a lo largo del camino podemos ver la tumba de Séneca, los Escipiones, los Furli, M. Servillo cuarto, Geta, Uria, La Tumba de los Primeros -una de las tumbas con mayor cantidad de las más exquisitas estatuas y obras de arte- y tantas familias y personajes más que sería imposible listar aquí.

Dimensiones
Su longitud es de 540 km y su ancho se calcula entre los 7,50 metros y los 8,50 metros, siendo lo más probable unos 8 metros constantes a lo largo de su casi recto trayecto. Esto es en tramos importantes de la ruta ya que luego disminuye a 2 metros por cuestiones de practicidad en otras secciones.
Tramo de la Vía Apia en su estado actual en Roma, Italia
Via apia

Vía Cassia
La Vía Cassia (en latín Via Cassia) era el nombre de una vía romana en Italia, que llevaba de Roma a Arretium por Florencia y Lucca. No se sabe cuándo fue construida ni quién fue el Casio que la construyó. El Itinerario Antonino la llama "Vía Clodia", pero se trata de un error. Tenía su inicio en la Vía Flaminia después de cruzar el Tíber por el Puente Milvio, a unos 5 km de Roma. La Vía Flaminia de, Bolonia a Arretium, que era una bifurcación de la Vía Cassia, fue construida por C. Flaminio, cónsul el año 187 adC junto a M. Emilio Lépido, después de someter a las tribus ligures de la región de Bolonia, pero más tarde este nombre dejó de utilizarse.

Vía Caecilia
La vía Caecilia es una antigua calzada romana, que se derivaba de la vía Salaria, situada a 56 km de Roma hasta Amiternum, situada a lo largo del mar Adriático, pasando probablemente por Hatria. Un ramal iba a Interamna Praetuttiorum y luego hasta Castrum Novum, a 243 km de Roma.
Fue mandada construir probablemente por Lucio Cecilio Metelo Diademato (cónsul en 117 a. C.).

Via Claudia Augusta
La Via Claudia Augusta fue la mayor de las calzadas romanas que atravesaron los Alpes en tiempos del Imperio romano, comunicando la zona de la desembocadura del río Po y la antigua región de Recia. Por tanto, el camino se extendía entre el mar Adriático y el curso alto del río Danubio.

Fue construida en el año 15 a. C. por Druso, que siendo un joven jefe militar, hijo adoptivo del emperador Augusto, dirigía la campaña militar en Nórico, actual Austria. Fue ampliada y terminada en el año 47, por orden del hijo de Druso, el emperador Claudio, del cual el camino tomó el nombre.

La ruta se iniciaba en Altinum (Altino), seguía por Tridentum (Trento) y llegaba a la actual Donauwörth, en la actual región alemana de Baviera.
La Vía Claudia Augusta ha sido unas de las calzadas elegidas, junto a la Vía Ruta de la Plata y la Vía Tiburtina Valeria, para formar parte del documental Vías Romanas en Europa, con el que se presenta tres de las calzadas romanas más importantes de Europa.


Vía Flaminia
La Vía Flaminia (en latín Vía Flaminia) fue una calzada romana que llevaba de Roma a Ariminium y era la principal vía del norte de Italia. Fue construida por C. Flaminius durante el tiempo en que ejerció como censor (220 a. C.). Salía de la Puerta Flaminia cercana a la moderna puerta del Popolo y se dirigía al Puente Milvio (Pontus Milvius) para cruzar el Tíber. En Ariminium se unía a la Vía Emilia.

La Vía Flaminia de Bononia a Arretium, que era una rama de la Vía Cassia, fue construida por un hijo del anterior llamado también C. Flaminius, que fue cónsul junto a M. Aemilius Lepidus el 187 a. C., después de someter a las tribus ligures de la región de Bononia, pero después el nombre fue poco utilizado.
El dominio de la Vía Flaminia se demostró decisivo el año 69 en la lucha entre Vespasiano y Vitelio.


Vía Labicana.
Fue una calzada romana que salía de la puerta Esquilina en Roma y llevaba hasta la ciudad de Labicum, actual Labici, a unos 25 km de Roma, donde después seguía en la misma dirección hacia las montañas Albanas y se unía con la Vía Latina en la estación de Ad Pictas.

La única estación entre Labicum y Ad Pictas era Ad Quintanas según el itinerario de Antonio pero la Tabla de Peutinger añade Ad Statuas (sin mencionar Ad Quintanas). Hasta Ad Quintanas seguía un curso paralelo a la vía Praenestina.

Su itinerario fue reconstruido perfectamente en el siglo XIX. El punto exacto de Ad Pictas, no obstante, no se ha determinado. Cerca de la vía y de Roma, había diversas tumbas, algunas de ellas bastante grandes; la más importante es la llamada Torre Pignatara, a unos 5 km de Porta Maggiore, que la tradición (sin fundamento) da como la tumba de Elena, la madre de Constantino el Grande. Sí que estaba en la zona, a unos 8 km de Roma, la tumba familiar del emperador Didio Juliano.


Vía Latina
La Vía Latina (en latín Via Latina) fue una de las principales calzadas romanas. Salía de Roma por la Porta Latina y, probablemente haya sido la vía más antigua de la red de vías romanas. En el siglo IV a. C. ya se nombra esta vía, pero todavía no debía de ser un camino regular, sino más bien una referencia geográfica. Existía probablemente antes del 296 a. C. Pirro de Épiro utilizó esta calzada para avanzar hacia Roma el año 280 a. C., y Aníbal el año 211 a. C. En 211 a. C. ya hay constancia de que la vía Latina era un camino regular.

Conducía hacia el sureste por un trazado de 147 millas romanas (218 km), pasando por las ciudades de Anagni, Ferentinum y Frosinone hasta Capua. Acababa en Casilinum, donde se unía a la Vía Apia, si bien algunos ramales salían de Teanum por Allifae y Telesia hasta Benevento. Dos calzadas subordinadas a esta vía eran la Vía Labicana y la Vía Prestina, que salían de Roma y se unían más adelante a la Vía Latina.

Vía Nomentana

En rojo la antigua vía Nomentana, la cual se extendía desde Roma hasta Erfino a Eretum, donde se unía a la vía Salaria, en verde.

La vía Nomentana era una importante vía consular romana que iba desde Roma hasta Nomentum, ciudad situada en las cercanías de la actual ciudad de Mentana. Originalmente era llamaba vía Ficulensis, por el hecho de acabar en Ficulea. La extensión de dicha calle hasta Nomentum provocó el cambio de nombre de la vía.

El camino tenía origen en la puerta Nomentana y desde ella continuaba en dirección noreste hasta llegar a Nomentum. Actualmente, la vía Nomentana empieza en la puerta Pía, a cientos de metros de su antiguo origen.

Durante el siglo XIX surgió una polémica en relación al hallazgo de tres cuerpos decapitados, supuestamente pertenecientes al papa Alejandro I y a dos de sus fieles allegados. Las religiones católica y ortodoxa veneran otros santos que, según se cree, fueron enterrados en la vía Nomentana, entre ellos, Inés, Primo y Feliciano mártires.

Vía Ostiensis
La Vía Ostiensis (en italiano: Via Ostiense) fue una importante carretera de la Antigua Roma. Comunicaba la ciudad con el puerto de Ostia Antica, a 30 kilómetros.
La vía se iniciaba cerca del Foro Boario, pasaba entre el Aventino y el Tíber por su lado este y dejaba las Murallas Servianas a través de la Puerta Trigemina. Cuando más tarde se construyó la Muralla Aureliana, la vía dejaba la ciudad a través de la Puerta de San Pablo. Al final del Imperio romano, con el declive económico y social de Roma y la consecuente merma en el tráfico con el puerto de Ostia, la vía decayó en su importancia. En tiempos de Constantino el Grande adquirió mayor importancia la Vía Portuensis. En la actualidad, la Vía Ostensis es la principal carretera que comunica Roma con Ostia, junto con la Vía del Mar. En su camino pasa por la Basílica de San Pablo Extramuros.

Vía Popilia
El nombre Vía Popillia fue dado a dos vías romanas diferentes, que se iniciaron durante el consulado de Publio Popillius Laens, más conocido por su ataque contra los Gracos. El otro cónsul, en el año -132, era Publio Rupilius.
Sección de la Vía Popillia en Rhégium (Reggio Calabria .
La primera de estas vías es una extensión de la Vía Flaminia desde Ariminum hacia el norte del Mar Adriático.

La segunda llevaba de Capua a Rhégium en el estrecho de Messina. El Cippe de la Polla, que se encuentra en San Pietro di Polla, cerca de Polla, lleva grabado de forma explícita los detalles de su itinerario y su historia. En virtud de esta inscripción, la distancia total de Capua a Rhégium era de 321 millas, o sea 475 km.


Via Salaria
Via Salaria es una antigua calzada romana que comunica Roma (partiendo desde la Porta Salaria de la Muralla Serviana, pasando por la Porta Salaria de la Muralla Aureliana) y Castrum Truentinum, actual Porto d'Ascoli, en la costa del mar Adriático. Recorre en total 242 km, pasando por Reate (Rieti) y Asculum (Ascoli Piceno).

La Via Salaria debe su nombre a la palabra latina que designa a la "sal", ya que era la ruta utilizada por los sabinos para transportar sal hacia el río Tíber. Algunos historiadores consideran que este camino y el comercio de sal estuvieron ligados a la fundación de Roma. Subsisten restos de algunas secciones montañosas de esta calzada.

Vía Trajana
La Vía Trajana era una antigua cazada romana. Fue construida por el emperador Trajano como una extensión de la Vía Apia desde Beneventum, alcanzando Brundisium (Brindisi) por una ruta más corta (esto es, a través de Canusium, Butuntum y Barium más que por Tarentum). Esto fue conmemorado por un arco en Beneventum.

La Vía Trajana se construyó en el año 109 d. C. por el emperador Trajano a costa propia. Fue construido tras la conclusión de la conquista de Italia durante un período de relativa libertad de campañas militares. Así la Vía Apia, de la que la Vía Trajana fue construida como una extensión, perdió su importancia original como una carretera militar que conectaban Venusia y Tarentum. Más aún, el mantenimiento de comunicaciones militares directas entre Venusia, la colonia militar de 291 a. C., y Roma no era necesitado más excepto en tiempos de Guerra Civil. En breve, la Vía Apia simplemente se convirtió en medios de alcanzar Brundisium. Mientras ciudades como Venusia que fueron en el pasado cruciales para la comunicación y la estrategia militar perdieron su importancia, Brundisium comenzó a florecer. Brundisium se convirtió en un puerto principal a través de soldados, comerciantes y todo tipo de viajeros embarcaban hacia Grecia y Oriente. Comprendiendo que la velocidad más rápida es vital para el transporte, había una necesidad de una ruta más corta a Beneventum desde Brundisium además de la Vía Apia.

Estrabón indica correctamente que viajar a Beneventum desde Brundisium a través de la Vía Trajana era al menos un día más breve que la vieja calzada republicana, la Vía Apia. Aunque la medida real muestra que la Vía Apia hasta que alcanza Venusia que tiene alrededor de 205 millas desde Brundisium a Beneventum, la diferencia radica en su topografía. Hay una serie de ásperas colinas y terreno difícil a lo largo de la Vía Apia hasta que alcanzase Venusia que está alrededor de 66 millas de Beneventum. Por contraste, aunque la Vía Trajana cuenta con pasos igualmente exigentes en las primeras 40 millas desde Beneventum, no hay otra colina seria en todo el camino hasta Brundisium.

Puentes romanos
Hay restos de varios puentes romanos junto a la calzada, incluyendo el Ponte dei Ladroni, Ponte delle Chianche, Ponte Pietra, Ponte Rotto (sobre el río Carapelle), Ponte Rotto (sobre el río Cervaro), Ponte sul Ofanto y Ponte Valentino.


Via Domitiana
Via Domitiana en la Campania  región de Italia fue una importante calzada romana construida (en el 95 d. C), bajo y lleva el nombre del emperador, Domiciano , para facilitar el acceso desde y hacia los puertos importantes de Puteoli (hoy Pozzuoli ) y Julio Portus (puerto de amarre de la flota imperial occidental, formada por las aguas alrededor de Bayas y Cabo Miseno ) en el Golfo de Nápoles .. Fue dañado por Alarico en 420 d. C y, finalmente, destruidos por Genserico en 455 AD. Fue restaurado parcialmente bajo varios gobernantes del reino de Nápoles en la Edad Media y en su versión moderna es una importante carretera de la costa que conduce al norte de Nápoles.

Puentes:
La importancia de los puentes es temprana (recuérdese el que unía las orillas del Tíber por el Foro Boario y la Isola Tiberina). Sucede que las crecidas de los ríos se llevaron muchos puentes, pero quedan todavía algunos como los que son consecuencias de estas crecidas como el Ponte Roto del que sólo queda el inicio en una de las orillas. Es probable que este puente sea el que nos describe Tito Livio diciendo que en su época era un puente que de piedra tenía los pilones mientras que la calzada era de madera.
            Por orden de antigüedad estarían :
1.    El puente Milvio (latín: pons Milvius o pons Mulvius) es un puente situado en el norte de Roma. Es uno de los puentes más importantes sobre el río Tíber. Fue construido por el cónsul Cayo Claudio Nerón en 206 a. C., después de haber derrotado al ejército cartaginés en la batalla del Metauro. En 115 a. C., el cónsul Marco Emilio Escauro construyó un nuevo puente de piedra en el mismo lugar, destruyendo el antiguo. En 312, Constantino I venció a Majencio, su rival, en la famosa batalla del Puente Milvio, en la zona que se encuentra entre este puente y Saxa Rubra. A fines de 2006, inspirados por los protagonistas de la novela Tengo ganas de ti de Federico Moccia el puente comenzó a atraer el interés de las parejas, quienes usan el poste de luz sobre el mismo para colgar candados como señal de su amor. En el ritual, la pareja sujeta el candado al poste y luego arroja la llave al Tíber sobre sus hombros.

2.    El Pons Fabricius. Une la orilla romana con la Isola Tiberina y tiene grandes restauraciones con respecto al original. Es de época triunviral y ello lo sabemos porque tiene una inscripción sobre uno de los arcos de piedra en el que se dice que su constructor fue Lucio Fabricio que era Curator Viarum (funcionarios pertenecientes a los máximos órdenes sociales romanos cuya misión era el cuidado y vigilancia de las Vías  ya que las cloacas de desagües y los puentes de las Vías se rompían en épocas de crecidas y necesitaban arreglos continuos).

Pons Fabricius, éste, en la actualidad es llamado el Ponte dei quatro cappite por las cuatro cabezas que formaban parte del pretil original del puente. Se trata de imágenes a manera de Hermas que indican una especie de control o protección de los caminos. Son muy apropiadas estas imágenes en los puentes. En este caso debían tener una balaustrada de bronce por las ranuras existentes en las Hermas. Tanto los pilares como el revestimiento son de travertino (roca porosa formada en un corto periodo de tiempo en nacimientos de agua). El travertino de Roma es de calidad extraordinaria, de color crema y tacto jabonoso. Es una roca calcárea muy utilizada en la época.

Son importantes sus arcos y los pilares que presentan, lo que es normal en estos puentes, una estructura maciza que tiene, en planta, formas características : frente a la corriente su forma es en flecha (^) y en el otro lado presenta una forma semicircular (U).

En el mismo lugar que el Pons Fabricius debió estar el Pons Sublicius por ser la distancia más corta para salvar el Río Tíber.


3.    El Pons Cestius. De la misma época que el anterior y también con grandes reconstrucciones. Unía la Isola Tiberina con el Trastevere.

4.    Puente Sant’Angelo. Todavía en pie. El emperador Adriano lo hizo construir (137 d.C.) frente a su mausoleo (hoy Castel S. Angelo).

En el año santo de 1450 se vino abajo al no soportar el peso de una avalancha de peregrinos. Fue reconstruido y en él tuvo lugar la ejecución de Beatriz Cenci.
Bernini y su escuela lo embellecieron con las diez estatuas de ángeles (1598-1660).

5.    Puente Nerón. Derruido. Sólo quedan los restos de dos pilares visibles cuando baja el nivel del agua.

6.    Puente Sisto. Todavía en pie. Es uno de los puentes más bellos de Roma. Data de la Roma Antigua y en su origen se llamó "Pons Aurelis" - ¡desde aquí fueron arrojados al río los primeros mártires cristianos !-. En el 792 d.C. se vino abajo y fue reconstruido en el año santo de 1475 por el papa Sixto IV- recordado en Roma como un gran urbanista -. Hoy es un puente peatonal.
Al papa Pablo V Borghese se debe la construcción de la fuente barroca de Piazza Trilussa- frente a la embocadura del puente por la parte del Trastevere- y la de Acqua Paola, sobre el Gianicolo. Recomendamos sus espléndidas vistas de la ciudad.La fuente de Piazza Trilussa, que estaba en su origen al otro lado del río, se trasladó a su actual emplazamiento el siglo pasado durante las obras de remodelación de los márgenes del Tíber.

7.    Puente Rotto. Derruido. Este antiguo puente de madera con pilares de piedra fue construido en el 179 a.C. por Emilio Lepido y Fulvio Nobiliore. Su nombre original era "Pons Aemilius".

La parte superior fue reconstruida en piedra por Escipión "El Africano". En el 1880 se vino abajo por las obras de remodelación de los márgenes del Tíber. Una de las explosiones le hizo saltar por los aires.

8.    Puente Sublicio. Derruido. (alrededor del 160 a.C) Se alzaba junto al actual Ponte Aventino Sublicio. La parte del Palatino fue construida por el rey romano Anco Marzio y la del Trastevere por los etruscos. En su lugar había un antiguo puente de madera.
Construccion de puentes
Murallas:
Esquema clásico de la creación y desarrollo de Roma incluye  cuatro primeros momentos:
1.    En un primer estadio nos encontramos con la llamada Roma Quadrata, rodeada por un muro y el denominado Pomerium, la frontera sagrada de la ciudad de Roma. Es decir, Roma sólo existía dentro del Pomerium, siendo todo lo que estaba en el exterior tierras que pertenecían a Roma (pero no eran Roma)
2.    El siguiente rastro nos lleva a la fusión de las tribus latinas de la Roma Quadrata del monte Palatino con los sabinos de los montes Viminal y Quirinal, creando la llamada Liga del Septimontium (Liga de las Siete Colinas). El Septimontium comprendería entonces el Cermal, estribo del Palatino que descendía hacia las marismas que existían entre este y el Capitolino (Velabrum); el Velio, que unía el Palatino al Esquilino; el Fragutal, Oppius y Cispius, que formaban las tres cimas del Esquilino; y el Subura, en el valle situado entre el Esquilino y el Quirinal.
3.    La Ciudad de las Cuatro Regiones, habría sido el tercer paso en la ampliación de Roma, conseguida con la incorporación al Septimontium de los núcleos del Quirinal y el Capitolino. La nueva ciudad debió ampliar sus murallas, así como el radio del Pomerium.
4.    La Ciudad serviana, llamada así por la ampliación dirigida por el rey Servio Tulio, la cual mantenía el Pomerium creado en la Ciudad de las Cuatro Regiones pero amplió su muralla a fin de incluir en su recinto el monte Aventino.

LAS MURALLAS SERVIANAS
El cerco urbano más antiguo se conoce en general con el nombre de "Muralla Serviana"; su primer constructor habría sido el sexto rey de Roma, Servio Tulio, hacia mediados del siglo VI a. C. La actual muralla, de bloques de toba de la Grotta Oscura, por supuesto es mucho más tardía: fácilmente se puede datar hacia la primera mitad del siglo IV a. C.

En la actualidad se ha generalizado una tendencia a negar cualquier verosimilitud a la tradición antigua, no del todo justificada en este punto específico, pues no faltan indicios que nos harían suponer la existencia de unas murallas aún más antiguas. Tales testimonios son:

1.    Las fuentes literarias que atribuyen al rey Servio Tulio la inclusión del Esquilino en la ciudad, e incluso quizá la del Quirinal y el Viminal (una tradición confirmada por la existencia de templos, al menos sobre la primera de estas colinas, desde el siglo VI). Si es así, no podemos pensar que la ciudad, totalmente desprovista de defensas por este lado absolutamente llano, haya permanecido abierta e inerme como presa fácil para cualquier atacante. El Agger, macizo terraplén defensivo con que contaba Roma en la zona comprendida entre el Quirinal y el Esquilino, debía tener un precedente desde el siglo VI a. C.
2.    Tramos de muralla de cappellaccio, la toba del lugar, muy porosa, usada casi exclusivamente en la edad arcaica, que se conserva en diversos puntos de la ciudad. En el siglo IV a. C. fueron restaurados con bloques de toba de Grotta Oscura, lo que prueba su mayor antigüedad respecto a los últimos.
3.    Las investigaciones arqueológicas demostraron que en muchas ciudades de Etruria y de Lacio había muros defensivos ya en el siglo VI a. C., si no antes.
En cualquier caso, este cerco más antiguo, de toba, seguía en casi todos sus puntos el mismo trazado que tuvieron las murallas posteriores hechas con el material de Grotta Oscura, con el que se alzó la nueva muralla, después de la ocupación gala (390 a. C.), que constituyó una prueba de la debilidad de las defensas de la ciudad. Livio nos da la fecha exacta cuando recuerda que los censores del 378 a. C. adjudicaron la construcción de la nueva muralla, que se debía hacer saxo quadrato, con bloques cuadrados. La toba que se empleó fue la de las canteras de Grotta Oscura, que era accesible desde la conquista de Veyes, ocurrida en el 396 a. C.

Las restauraciones de las murallas se fechan en el 353, en el 217, en el 212 (durante la segunda guerra púnica) y en el 87 a. C. (durante la guerra civil entre Mario y Sila). La técnica de construcción del muro del siglo IV es idéntica en todas partes: las hiladas de los bloques (en general de unos 59 cm., o sea, dos pies romanos) están dispuestas alternativamente de cara y de canto. La altura total era de unos 10 m., y el espesor de más de 4 m. en algunos puntos. La obra necesitó de la colaboración de muchos canteros que trabajaron al mismo tiempo, como se advierte en los puntos de unión, donde los tramos hechos por cada trabajador se tocan y no coinciden perfectamente. También se atendía a la organización de la cantera, lo que se ve con claridad en las numerosas marcas visibles en los bloques, que se explican como un medio para controlar el trabajo cumplido por cada cantero u operario.

La longitud total de las murallas llegaba casi a 11 km, en torno a una superficie de unas 426 hectáreas que, aunque no estuviera del todo ocupada, configuraba la ciudad más extensa de la península itálica. 
Su trazado, según se puede reconstruir a través de los vestigios y de las referencias antiguas, era el siguiente: el Capitolio estaba dentro de las murallas, que recorrían la ladera de la colina hacia la mitad de su altura, por el lado que daba al Campo de Marte. Una puerta, tal vez la Catularia, se debía abrir en la base de la escalinata que bajaba del Capitolio. Sobre el lado septentrional, es decir, el opuesto, se alzaba una puerta a los pies del Arx, aproximadamente donde hoy está el Museo del Risorgimento: se trata de la Porta Fontinalis. Después la muralla pasaba por la cumbre que separa el Capitolio del Quirinal, que desaparecería a causa de los trabajos de construcción del Foro de Trajano.

Sobre el Quirinal se encuentra un núcleo de importancia. Se puede ver un resto de muralla, tal vez perteneciente a un lateral de la Porta Sanqualis. Dentro del cercano Palacio Antonelli se puede ver un arco de sillares de toba de Monteverde.

No se trata de una puerta, sino de la abertura de un cuarto de balística, tal vez para catapultas. Desde aquí el muro seguía las laderas occidentales y septentrionales del Quirinal: en este tramo se abrían la Porta Salutaris y la Porta Quirinalis. Más adelante, la muralla describía un brusco giro hacia el sur, hasta llegar a la Porta Collina. En este punto comenzaba el tramo más fortificado, conocido con el nombre de Agger y prolongado hasta la Porta Esquilina; así protegía la parte más débil, totalmente llana, de la ciudad: el Quirinal, el Viminal y el Esquilino.

Hacia la mitad del sector se abría la Porta Viminalis. A continuación, el curso de la muralla es menos seguro. Debía seguir por la Colina Opia, bajaría por el valle que hay entre esta montaña y el Celio, por cuya ladera subiría. Después de bajar del Celio, las murallas atravesaban el valle flanqueado por este monte y el Aventino, donde a poca distancia del lado curvo del Circo Máximo estaba la Porta Capena. El cerco de las murallas encerraba el Pequeño y el Gran Aventino. La muralla seguía por la ladera, a media altura, hasta sus últimas estribaciones meridionales.

Uno de los problemas más complejos es el recorrido que seguían entre el Aventino y el Capitolio. Una teoría afirma que el lado de la ciudad que daba al río no estaba cerrado por la muralla: sólo dos brazos protegían los lados del Foro Boario. Otra teoría asegura que hubo un brazo de muralla paralelo al Tíber, que desde al Aventino alcanzaba el ángulo suroccidental del Palatino, y de aquí, el Capitolio. Sin embargo, según las investigaciones arqueológicas, el trazado de la muralla seguía un recorrido mucho más cercano al Tíber.

Puertas en la muralla serviana:
·         La Porta Esquilina.
·         Porta Flumentana – desde la Vía Aurelia, cruzaba Roma después de atravesar el Tiber.
·         Porta Carmentalis – en la parte occidental de la Colina Capitolina.
·         Porta Fontinalis – se dirigía desde el norte de la Colina Capitolina a través del Campo de Marte a lo largo de la Vía Lata.
·         Porta Sanqualis – en el Quirinal.
·         Porta Salutaris – en el Quirinal.
·         Porta Quirinalis – en el Quirinal.
·         Porta Collina – la puerta más al norte, en el Quirinal, desde la Vía Salaria. En este lugar acampó Aníbal en el asedio de la ciudad en el 211 a. C.
·         Porta Viminalis – en el Viminal. Esta es la parte que se conserva y es visible desde la estación Termini.
·         Porta Esquilina – en el Esquilino, todavía visible, donde se construyó más tarde el arco del emperador Galieno; da a la Vía Labicana, Vía Praenestina y la Vía Tiburtina.
·         Porta Querquetulana – da a la Vía Tusculana.
·         Porta Caelimontana – esta puerta se preserva por el arco de Publius Cornelius Dolabella, reconstruido en el 10 a. C.
·         Porta Capena – la puerta por la que la Vía Apia abandonaba Roma camino al sur de Italia después de separarse de la Vía Latina.
·         Porta Naevia – en el Monte Aventino, daba a la Vía Ardeatina.
·         Porta Raudusculana – se dirigía al sur, a lo largo del Tiber y la Vía Ostiensis.
·         Porta Lavernalis – unida a la Vía Ostiensis.
·         Porta Trigemina – una puerta triple cerca del Foro Boario, también da a la Vía Ostiensis.

Muralla Aureliana
Las murallas aurelianas son una construcción militar de carácter defensivo construida en la ciudad de Roma por el emperador Aureliano. Su longitud original fue de 19 kilómetros, pero en la actualidad sólo se conservan 12,5 kilómetros. El propósito de su construcción fue defender Roma de las invasiones bárbaras, que comenzaron a partir del año 271 d.C.

El círculo completo rodeaba una superficie de 13,7 km². Las paredes cuentan con 3,5 m de grosor y 8 m de altura con una torre cuadrangular cada 100 pies romanos (29,6 m). Fueron remodeladas en el siglo V, doblando la altura (llegando hasta 16 m), por orden del general Flavio Estilicón, hombre fuerte del Imperio en época de Honorio. Tenían forma de hexágono y en ellas se emplazaban 382 torres, 7.020 almenas, 18 puertas principales, 5 poternas, 116 letrinas y 2.066 ventanas exteriores.
Constituyen un ejemplo de obra urbanística y desarrollo de la época, y en cierta medida se adelantaron a la amenazada existencia de las ciudades en la Edad Media.
En el año 2001, 400 metros de las murallas fueron destruidos por una violenta tormenta, pero se restauraron y reinauguraron en el año 2006.


Puertas en los Muros aurelianos
·         Porta Appia, más tarde rebautizada Porta San Sebastiano. La estructura original es de la época aureliana, edificada por lo tanto hacia el 275, disponía de una abertura con dos arcadas encima de las cuales se encontraban ventanas, también con arcos, comprendidas entre dos torres semicilíndricas.
·         Porta Ardeatina
·         Porta Asinaria
·         Porta Aurelia, después rebautizada Porta San Pancrazio, comprendida en la muralla janiculense.
·         Porta Aurelia, después rebautizada Porta Cornelia — Hoy desaparecida. También fue llamada Porta San Pietro.
·         Porta Latina
·         Porta Metronia, la antigua Porta Metrovia.
·         Porta San Giovanni
·         Porta Maggiore o Porta Praenestina-Labicana. La Porta Maggiore ('Puerta Mayor'), o Porta Praenestina, es una de las puertas orientales pertenecientes a la antigua pero bien conservada Muralla aureliana de Roma del siglo III. Por la puerta pasaban dos calzadas antiguas: la Via Praenestina y la Via Labicana.
·         Porta Tiburtina, posteriormente llamada Porta San Lorenzo.
·         Porta Clausa o Porta Chiusa
·         Porta Nomentana, sustituida por la Porta Pia.
·         Porta Pia. Es uno de los adelantos para la ciudad realizado por el papa Pío IV, y nombrada de esta manera en su conmemoración. Está localizada al final de la Via Pia, y fue diseñada por Miguel Ángel para sustituir a la Porta Nomentana, que estaba situada varios cientos de metros al sur. La construcción comenzó en 1561 y finalizó en 1565.
·         Porta Salaria. Fue demolida en 1921.
·         Porta Pinciana
·         Porta del Popolo o Porta Flaminia o Porta San Valentino.
·         Porta Settimiana

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