martes, 14 de junio de 2011

ARQUEOLOGÍA ROMA: PINTURA Y MOSAICO


LAS TÉCNICAS DE LA PINTURA Y DEL MOSAICO EN GRECIA Y ROMA

Si bien lo etrusco y lo romano se funde en ocasiones de modo que es difícil separar qué es lo propio de cada uno, Plinio el Viejo en su Historia Natural nos informa que las pinturas romanas más antiguas fueron las que ornaron el templo de Ceres en el año 493 a. d. C, y que la ejecutaron, sobre terracota, dos griegos llamados Damófilo y Gorgaso. Rápidamente se diferenciaron los romanos de los griegos al enfatizar el uso historicista de la pintura, que evoca en los muros de tumbas y templos las victorias sobre los enemigos de Roma, como lo atestigua el fragmento hallado en una tumba del Esquilino romano, del siglo III a. C. En ella aparecen escenas de asedio de una ciudad, de entrega de una condecoración militar en la que habría participado el noble romano, ¿Fabius? que ahora descansa y sueña...

Sabemos de generales romanos que encargaron pinturas que evocaran sus triunfos militares, pinturas que servirían luego para ornar los templos. Aunque la función ritual y propagandística es quizás aún más importante en las llamadas ceremonias de triunfo; en ellas el general llegaba a Roma en su carro triunfal, seguido, de los ejércitos victoriosos y los prisioneros vencidos, de trofeos de guerra, estatuas sagradas de los dioses de las tierras conquistadas y pacificadas- se invitaba ceremonialmente a los dioses a sus nuevas moradas- y de paneles pintados con las escenas de las batallas, o mapas de las ciudades conquistadas, etc...Estos paneles o tabulae triumphales luego se convertían en ofrenda para los templos.¡Qué mejor ofrenda que la victoria! ¡Qué mejor testimonio que el recuerdo de esa victoria!

Esta marcha triunfal que en procesión ascendía hacia el templo del Júpiter Capitolino era una ceremonia de purificación por la sangre derramada por Roma y de Roma, una expiación ritual necesaria que acabaría por ser símbolo por excelencia del poder de Roma. Y estas grandes pinturas un recuerdo de su pujanza, costumbre que seguirían los grandes gobernantes de Europa, desde el Renacimiento, como un Carlos V o el mismo Napoleón. También nos recuerda Quintiliano en sus Instituciones Oratorias el uso de pinturas en grandes paneles para conmover al auditorio en los procesos legales; aunque no lo recomienda. Galba para expulsar del poder al primero emperador y luego tirano Nerón, había mostrado en público imágenes de condenados y ajusticiados, y otras tropelías del megalómano morador de la Domus Aurea.

Características
Los rasgos distintivos de la pintura romana los podemos analizar, tanto al estudiar los fragmentos que restan del naufragio de su civilización - especialmente aquellos que quedaron fosilizados en el tiempo, como Pompeya, Herculano y varias de las villas romanas- y también por el estudio que hicieron dos autores: Marco Vitrubio Polión, arquitecto de la época de Augusto, en su famoso tratado De architectura; y Plinio, el Viejo- el mismo que en su afán investigador y aventurero sucumbió en la erupción del Vesubio y muerte de Pompeya, en el año 79 d. C. cuando, como “periodista” iba a examinar los hechos-en su libro XXXV de su Historia Natural.

Estos rasgos distintivos de la pintura romana son: exhaltación del individuo, frente a la exhaltación de la genus propia de los griegos; multifocalidad- son muchos los centros que exigen la atención, adecuado uso de la perspectiva; una gama de colores amplísima, frente a los cuatro colores de la pintura griega, tendencia- que se acentúa más y más según evoluciona la pintura romana- al impresionismo y al abandono del perfilado de las imágenes, dando más importancia al color que al dibujo; los temas son o históricos, retratos, temas mitológicos- generalmente copia de los maestros griegos, paisajes y decorados arquitectónicos para “que las paredes dejen de serlo”, temas de carácter esotérico, simbólico o iniciático, como las pinturas de la Villa de los Misterios en Pompeya; o las del Aula Isíaca en Roma o las de la Villa Farnesina, también en Roma; a veces también los temas eróticos- generalmente en lo más recóndito de las viviendas romanas- y los humorísticos- por ejemplo en las miniaturas de Callicles, comentadas por Varrón, bibliotecario de Julio César, miniaturas de no más de cuatro dedos con escenas cómicas; naturalezas vivas( son llamativas e irrepetida la inefable belleza de sus cestas llenas de frutos) y naturalezas muertas. Destacar también el magistral uso del “esfumado” que permite sumergirse en las imágenes y que convertiría pequeñas habitaciones en escenarios vivos. Las pinturas son murales o mosaicos- que nos sobrecogen dos mil años después-, en bordados, telas o de caballete, la pintura “de verdad” según el exquisito Horacio.

Las técnicas empleadas son principalmente el fresco, que era aplicado sobre la pared aún húmeda, por lo que los colores penetraban en ella profundamente; el estuco, que se daba sobre una mezcla de pasta de cal apagada y mármol pulverizado; la encaústica donde se aplicaban los colores mezclados con cera sobre el enlucido seco; y también la modalidad del falso fresco que los colores se diluyen en cal y se aplican sobre la pared seca.

Culto a la belleza
 El culto a la belleza que hicieron los nobles romanos desde la época augústea era acorde sin duda con la adquisición de obras pictóricas de los maestros griegos- quien podía permitirse ese lujo- o de la decoración mural inspirados en los motivos de los mismos. Julio César, cultor del orden y la belleza, era, según nos narra Suetonio, amante de las piedras preciosas y las perlas, las esculturas, las obras cinceladas y los cuadros de los antiguos pintores. Se dice que pagó una importante cantidad por un Ayax y por una Medea de Timónaco, este último cuadro inacabado, que según Plinio son los más admirados, porque a pesar de ser incompletos, en ellos se refleja muy bien el pensamiento del artista. Medea, la hechicera es uno de los personajes femeninos que más referencias encuentra en la antigüedad clásica, símbolo de la pasión y de la fuerza curativa y destructiva del Eterno Femenino. Ovidio, Séneca y muchos otros no se resistieron a escribir sobre este personaje que bárbaro- de la Cólquide- habría permitido al aventurero Jasón la conquista del Vellocinio de Oro. Si tuviéramos que vincularlo con arquetipos astrológicos lo haríamos con el arquetipo puro de Escorpio, como Jasón lo es de Aries.

Ayax es otro interesantísimo personaje de la Ilíada que representa la primitiva sencillez y fuerza, con ciertos rasgos de tosquedad, que no puede adaptarse a los cambios y a las exigencias para los nuevos héroes, con mayor audacia, inteligencia y versatilidad, como lo es Ulises, el protegido de Atenea. En el combate de Ulises y Ayax por las armas de Aquiles, este último pierde y acaba enloqueciendo de celos. El cambio que Julio César preconizaría con su dictadura y que permitiese el advenimiento del Imperio desde la sencillez y austeridad de la República propia de un Catón; está sin duda muy relacionado con estas nuevas exigencias de la Historia que reflejara el mito de Ulises y Ayax.

LOS REVESTIMIENTOS.
Los enlucidos.
Los materiales al exterior o al interior quedan muy pobres y feos con lo que es menester recubrir estos materiales “pobres” de alguna manera para que sean agradables a la vista. Entonces se van a utilizar sistemas para recubrir las paredes siendo el primero el de los enlucidos (también las placas de mármol para los exteriores). La Curia Julia, en el estado actual, presenta una fachada de ladrillo que no es la que lucía en la época imperial puesto que las excavaciones hechas en el siglo XX descubrieron en la parte inferior placas marmóreas que recubrían la parte inferior del edificio lo que implica que toda la pared interna de la Curia estaba recubierta de mármol. Este hecho debía dar una apariencia a la vista exterior de lujo y magnificencia. La parte interior también se recubriría de mármol o podría ser enlucida. En la arquitectura doméstica o en la palacial existen documentos en las fuentes que hablan de cómo se ha de recubrir una pared. Vitrubio (Libro 7) nos habla del tema y dice que las paredes, para que estén bien acabadas, han de recibir siete capas de materiales (algo a todas luces excesivo). Plinio las reduce a cinco pero los arqueólogos no atestiguan tantas capas, siendo  lo habitual tres capas. El recubrimiento está atestiguado arqueológicamente en Campania desde el Siglo III a.C. Las capas son las siguientes:

a.    Se aplicaba directamente sobre el muro sin que hubieran problemas de adherencia previa a la rugosidad de la pared. Esta mezcla estaba cubierta de cal y arena con todas sus impurezas para permitir la adherencia de la segunda capa con la arena ya tamizada.
b.    Capa de opus tectorium.
c.    Capa de dos milímetros de espesor constituida por cal pura: opus albarium (lo que hoy es el encalo).

Existen tipos que no corresponden a los mencionados; así tenemos un tipo que imita la roca con rugosidades ex professo  que pueden ser todavía frecuentes en muchos edificios con el fin de que tengan mayor resistencia. La pared referida es de Pompeya y con ello se evita el desgaste.

La pintura de pared.
La decoración de las paredes tras el enlucido podía recibir pinturas para que la ornamentación tuviera mayor lujo. Un romano consideraría pobre su casa si sólo tuviera una capa de pintura o cal. Era menester pintarla con una serie de motivos.

Las pinturas se realizaban con la técnica del fresco, consistente en aprisionar los pigmentos de color en el mortero de la cal antes que éste se haya secado. Cuando la cal se seca el color también lo hace pero queda encerrado en una película finísima cristalizada. Evidentemente este trabajo requiere pericia puesto que la cal se seca con rapidez. Así hay que preparar la pared y la capa final de cal aun húmeda tras lo que se aplica el color. El trabajo de decoración empezaba desde la parte más alta a la más baja. Generalmente se hacía en bandas horizontales que representaba otras tantas jornadas de trabajo y ello lo sabemos porque está documentado en la llamada Capilla Isiaca de Pompeya. Un segundo procedimiento es el de la pintura a témpera que tenía una ventaja sobre la anterior porque no era menester aplicarlo sobre la pared fresca sino que debía estar más seca ya que los pigmentos de color se dibujan en materias aglutinantes muy peguntosas como, por ejemplo, la goma arábiga o la clara de huevo. Así, si se cogen pigmentos de color minerales y se disuelven en estos elementos un chorro de agua se tiene la materia prima. Estos colores permiten una enorme adhesión en la pared.
                         
Otra técnica es la de la incaustica que es una técnica bastante difícil: se trata de aplicar cera caliente con sus pigmentos sobre el enlucido. Sobre esta pintura, ya seca, se podría aplicar más cera o aceite permitiendo posteriormente frotarla suavemente consiguiendo brillo y protegerla del agua y la humedad. El peligro es que las fuentes de calor destruyeran la pintura al ser de cera.

El que se pintara al óleo no está documentado y seguramente no se conocería. Con respecto a los pigmentos de color son mayoritariamente minerales. Vitrubio (Libro 7, Capítulo 7) habla de donde se sacan estos pigmentos siendo interesante cómo libros como éste se preservan del olvido copiándose una y otra vez a lo largo de la Edad Media.

El trabajo del pintor y sus fases son perceptibles gracias a las paredes inacabadas de Pompeya. En el 63 d. C., hubo allí un terremoto que destruyó muchos edificios que aun estaban restaurándose cuando la erupción del 79. así existen muchas paredes en restauración cuando sobrevino la segunda tragedia lo que nos ha valido para ver las fases que los pintores empleaban en las paredes. De esta forma, en primer lugar, se ejecutaba el dibujo arquitectónico y se preparaban los estucos colocados en la parte superior de las paredes. En segundo lugar se pintaba a franjas horizontales las distintas etapas del trabajo dejando para el final la parte pictórica a pintar dentro de esa arquitectura. Conocemos el nombre de los operarios y así tenemos:

·         El Dealbator. Es el que blanquea
·         El Pictor. Dentro del que existen dos categorías:

1.    Pictor parietarius. Es el que efectúa la pintura de arquitecturas haciendo el fondo de las paredes. Pinta también los fondos decorativos.
2.    Pictor imaginarius. Es el verdadero maestro que pinta los cuadros que generalmente suelen ser cuadros sacados de la mitología griega, siendo copias de pinturas griegas gracias a las cuales se puede tener un conocimiento indirecto de famosas pinturas de la antigüedad. Dispondría de copias en cartón con cuadros griegos que pondría a disposición del cliente. No son pinturas originales sino que copian obras de pintores famosos griegos.

Nombres de pintores no hay, en ninguna de las miles de pinturas de Pompeya o Herculano existen firmas. Sólo en una de Pompeya (la casa de Octavius Quartius) se encontró en una pared esto: Lucius pinxit. Este Lucio, qu no tiene nomem y cognomem posiblemente sería un esclavo.

Al no haber nombres ni fechas la clasificación de la pintura antigua romana se basa en el estudio de arqueólogo alemán del Siglo XIX, Mau, que estableció  los cuatro estilos pompeyanos hoy desfasados, pero aun usados, sobre los que se han establecido divisiones y subdivisiones de la pintura romana.

El estuco es la decoración en relieve que se aplica con mortero. Su uso es amplísimo porque permite cubrir diversas estructuras produciendo un efecto decorativo de tipo ocasionalmente ilusionista. Con él podemos desde simular el mármol hasta decorar techos y paredes.
Puede ser hecho de varias maneras:

1.    Aplicando determinados moldes a la pared hechos previamente.
2.    Mediante plantillas o sellos ya fabricados de antemano que se aplican directamente sobre la pared húmeda que tiene un grosor mayor y queda de relieve en la pared.
3.    Cuando el estuco es esculpido, pero es difícil porque se corre el riesgo de que se rompa porque el yeso es frágil y quebradizo.

 Estucos existen en muchísimos sitios y tan sólo se pondrán dos o tres ejemplos: el de las Termas de Pompeya (zonas de apoditerium o tepidarium) y el que mejor y de forma más intacta se puede ver que sería el de la Basílica subterránea de Porta Maggiore.

El recubrimiento mediante placas. Las paredes pobres se pintan o se recubren de mármol que son más habituales en el exterior aunque también podía haberlo en el interior, sobretodo en los palacios imperiales. A veces, en lugares públicos como las termas se acude al recubrimiento marmóreo para cubrir lo que hay detrás que no son siempre las paredes sino que pueden ser tubuli cuadrangulares de detrás.

Los mosaicos parietales. Formados por tesselae (pequeñas piezas cúbicas hexagonales con las que se construye un dibujo ya geométrico, ya figurado. Se pueden colocar en las paredes también. Generalmente se utilizan para la decoración de fuentes y ninfeos, también en los triclynia veraniegos. En muchas ocasiones asocian conchas marinas que se aplican como decoración. La moda de las conchas es de la época de Calígula en adelante. Éste en su fallida expedición a Britania se trajo como “botín” millones de conchas marinas que sirvieron para decorar fuentes de lo que derivó la costumbre de decorar con conchas.

Ejemplos de mosaicos parietales son la Casa de Fontana Piccola y Marco Lucrecio en Pompeya. En Herculano la Casa de Neptuno y Amphitrite. Para distinguir las casas se utiliza el Sistema Fiorelli de Regias, Insulae y Numera.
 Casa de Fontana Piccola

Cuatro estilos
Un artículo sobre la pintura romana debe, obligatoriamente incluir una mención de los cuatro estilos o periodos de la misma. Estos han sido determinados tratando de ajustar, más o menos unas declaraciones de Vitrubio sobre la historia de la pintura romana en su célebre tratado de Arquitectura y las pinturas que la arqueología ha rescatado de Pompeya, Herculano el puerto de Ostia y varias villas romanas.

La pintura romana llegó hasta nuestros días debido a la erupción del volcán Vesubio
que mantuvo las ciudades de Pompeya y Herculado detenidas en el tiempo. Los romanos admiraban el arte griego, y lo que no se robaron, lo copiaron. Animaron a sus artistas a realizar copias de obras griegas especialmente famosas o populares y gracias a ello, hoy podemos conocer las obras más célebres de la antigua Grecia.

Los romanos tendían más que los griegos a decorar sus paredes con pinturas murales.

Los estilos fueron establecidos por August Mau, un historiador y arqueólogo alemán,
durante la segunda mitad del siglo XIX. Él definió cuatro estilos principales, algunos con sus fases correspondientes: el estilo de mampostería (Estilo de incrustación o estructural), el ilusionista (estilo o arquitectónico simular arquitecturas en la pared para simular perspectiva), el ornamental y el teatral (estilo fantástico simula estilos arquitectónicos imposibles).

El primer estilo de Mau es el Estilo de incrustación o estructural (Mampostería). Este primer estilo imita las placas marmóreas que adornaban los palacios de los poderosos puesto de moda por los Atálidas de Pérgamo. Pero los mármoles de colores eran caros con lo que se acudía a pintar las paredes simulando esos mármoles. Su nombre de estilo de incrustación le viene por las crustae o placas marmóreas. Su apogeo es en la segunda mitad del Siglo II y primer tercio del Siglo I a.C. En Pompeya se atestigua desde el 200 al 80 a.C. Existen bastantes ejemplos y así, en Pompeya, tenemos el Templo de Venus o las Termas Estavianas. En Herculano, la Casa Samnítica. En Roma el mejor ejemplo es las Casa de los Grifos (ya mezclada con el segundo estilo).

Casa de Neptuno y Amphitrite

El estilo de mampostería se desarrolló entre los años 150 y 80 a.C. y se caracteriza por una decoración interior que imita una pared exterior, la cual se cubría con estuco y se le plasmaban elementos planos y de relieve. La pared se divide en tres partes de forma horizontal. La superficie del estuco se pintaba con vetas de color para imitar el mármol, mientras que la cornisa y el zócalo, en relieve, se pintaban de color liso.

Ejemplos de este estilo encontramos en la Casa del Fauno, Casa del Centauro y la Casa del Samnita, todas en Pompeya. La decoración de mosaicos también era común, en paredes y pisos de las casa. Se realizaban agrupando elementos mínimos como mármol, metal y piedras de colores, ubicadas para conformar un dibujo que se diseñaba preliminarmente. Luego se estucaba el pavimento y se colocaban las piedras, que se adherían. Por último se pulían para darle un acabado brilloso.

Las técnica del mosaico también eran variadas: Opus Sectile (piedras de tamaño y forma variadas), Opus Tesselatum (piedras de tamaño y forma regular), y Opus Vermiculatum (piedras similares en forma de ondas paralelas que genera volumen y movimiento). Al instalar el mosaico se tomaba en cuenta la disposición de la gente en la sala y la luz. El mejor ejemplo lo encontramos en la Casa del Fauno: el famoso
mosaico de la Batalla de Issos, realizado con la técnica opus vermiculatum.
 Termas Estavianas
 Casa Samnítica. Herculano
 Casa de los grifos

El segundo estilo (Ilusinista) o arquitectónico simular arquitecturas en la pared para simular perspectiva. Se pretende un rompimiento de la pared con un efecto ilusionista. Va del 90 a.C. a finales de ese siglo (unos ochenta años aproximadamente) en Roma.

El estilo ilusionista se llevó a cabo entre los años 80 y 20 a.C. y consititó básicamente en la representación de elementos arquitectónicos dispuestos para crear ilusión espacial, junto a escenas mitológicas y paisajes. Este estilo buscaba la imitación de elementos arquitectónicos por medios únicamente pictóricos. No trabajaban el modelado de estuco como en el estilo de mampostería, si no que se pintaba sobre el plano, creando una ilusión espacial (proyección y recesión) que sugerida por al perspectiva, a través de las luces y sombras, el claroscuro y el color.

La pared conserva la tripartición en sentido horizontal y se suma la vertical. El panel
central se destaca posteriormente. En la primera fase de este estilo, crece el ilusionismo espacial: los edificios se ubican en escorzo, con líneas de fuga y perspectiva empírica. Ejemplos de esto son la Casa de los Grifos en Roma, donde no hay relieve, pero se genera una sensación táctil y de volumen, además de los elementos divisorios (pilastras), el panel central pintado como mármol y el punto de vista en el centro de la sala. En Pompeya tenemos la famosa Villa de los Misterios, cuya alcoba ostenta un magnífico ciclo de frescos dedicado a la iniciación de los misterios dionisíacos. En estos encontramos un punto de vista desde el centro y abajo, una bóveda con arcos, columnas y casetones, sillares, ménsulas, basamento alto, etc. las figuras se mueven dentro de este espacio artificial con suaves ritmos, volúmenes, sombras, escorzos y toda la tradición helenística.
 Estilo Ilusionista o Escenográfico

Durante la segunda fase tiende a desaparecer el ilusionismo y se recupera la pared
como plano de fondo, para darle lugar a elementos decorativos y de sostén. Así, en la Casa del Cryptopórtico de Pompeya, encontramos una decoración con guirnaldas que se unen con un estípite (pilar invertido), con elementos figurativos en zona superior. Un cuadro principal muestra figuras exquisitas, como el de Polifemo y Galatea en la Villa Livia.

La Villa Farnesina representa la última fase del estilo Ilusionista. El cuadro en el panel central muestra a una ninfa que alimenta a Dionisio. También vemos y columnas “candelabros” (muy delgadas) y estatuas de Isis que emergen de una columna. Finas bandas de colores claros, ornamentos florales sutilmente pintados, figuras en miniatura y amplias áreas de fondo plano son las características generales de este estilo de pintura romana.

 Gran friso de la Casa de los Misterios.




 Casa de los Misterios, Pintura mural, Pompeya

Tercer estilo (ornamental). Éste pertenece a la mitad y finales del reinado de Augusto, expresando un gusto por las formas griegas clásicas y helenísticas.

Durante los años 20 a.C. y 54 d.C., tuvo lugar este denominado estilo que procura recuperar el fondo plano trabajado con un único color y exaltar el carácter bidimensional. La principal característica de es el rechazo al ilusionismo del estilo anterior a favor de efectos de superficies y detallados ornamentos.

Los elementos arquitectónicos son reemplazados por elementos no-funcionales: columnas o pilastras se adelgazan hasta aparecer como elementos ornamentales, rematadas con flores, animales fantásticos, templos o tabernáculos. Son columnas muy altas y puntiagudas, imposibles como soporte. También se evitan los efectos de
profundidad y el volumen queda reducido a su mínima expresión. Sólo en la zona alta puede haber elementos con perspectiva.

El uso del color se reduce y en el panel central suele aparecer un cuadro con marco y escenas de paisaje o mitológicas, más explícitamente representada como un panel
independiente. La pared tripartita está claramente dividida por el contraste de colores.

Hay frisos independientes, también divididos por colores, arriba y abajo de la zona central. Predominan sólidas áreas en rojo, blanco y negro, y la riqueza de los detalles ornamentales queda cuidadosamente subordinado al diseño general.

Las escenas mitológicas tienen lugar en escenarios de paisajes, con figuras humanas muy pequeñas y elementos fantasiosos. Los pequeños Cupidos, paisajes en viñetas, las figuras egipcias, grifos y semejantes que aparecen en medio de campos son reducidos, por su desolación y la irrealidad de los colores de fondo, al rol de ornamentos abstractos.

Ejemplos de todo esto podemos encontrar en la Villa Boscotrecase. Sus salas muestran ornamentos geométricos, un paño central con escena de paisaje religioso y fondo neutro; también zócalo plano con línea y columnas finas, paisaje pequeño (tipo viñeta) sobre panel central, tondos con retratos y columna ornamental con motivos vegetales. En la habitación hay una escena mitológica de Perseo rescatando a Andrómeda. El friso encima de la escena conteniendo pequeños paneles negros con mascaras, grifos y figuras egipcias que nos hacen percibir la serenidad y elegancia junto a la fantasía.

La segunda fase del estilo ornamental coincide con los reinados de Tiberio, Calígula y Claudio y hay una gradual reacción contra la elegancia y disciplina del período de Augusto. Se rompe con el estilo anterior y se procura recuperar la ilusión, los colores e incorporar elementos generadores de profundidad, manteniendo la partición de la pared e integrando aberturas con paisajes ilusionistas.

Ejemplos serían la Casa del Sulpicio Rufo, donde el panel central tiene una escena
de arquitectura, tapiz con edificio, ilusión espacial y simetría. También la Casa de Lucrecio Fronto, cuya pared genera profundidad con cuadros de paisajes y escena de jardín en el zócalo. La habitación y el tablinium son más complejos: el cuadro central está reducido a un pequeño cuadrado, el panel está en medio de un plano negro y todo depende de la alternancia rítmica de colores que esta lejos del sistema homogéneo de la primera fase.

Casa Farmesina Roma

Festividad Baquica




El cuarto estilo o estilo fantástico (teatral) simula estilos arquitectónicos imposibles. Se extiende desde el 40 d.C. hasta finales del Siglo I d.C. y ha permitido el estudio de la continuación de la pintura romana.

El estilo teatral, un estilo fundamentalmente ecléctico que utiliza elementos de los estilos anteriores que heos estado viendo y los dispone de diferentes maneras.

En un primer momento nos encontramos con la pared abierta del segundo estilo de
ilusionismo arquitectónico y la fantasía arquitectónica del tercer estilo ornamental. Toda la pared se disuelve una vez más para crear una arquitectura monumental en la cual las figuras son colocadas libremente como si se tratara de un medioambiente real, en forma de set, por lo cual se lo llama “teatral”.

En este período es muy común encontrar el denominado sistema Durchblicke , en el cual la arquitectura se vislumbra a través de aberturas angostas, alternadas con campos que lucen como tapices que cargan con paneles de pinturas con escenas mitológicas o personificaciones, mientras que los bordes de broderie son la nueva forma decorativa. El cuadro central es usualmente más pequeño que en el tercer estilo. La Domus Transitoria en Roma y la Casa de Neptuno en Pompeya son ejemplos de esto, con su pared con desarrollo plano y ornamentos.




Durante la etapa madura de este estilo la representación del espacio se torna teatral y escenográfica. Esto se puede ver en la famosa Domus Aurea de Roma, con bordes de broderie, viñetas en paneles centrales y formas ornamentales, y en la Casa de los Vettii de Pompeya, con su espléndido oecus, decorado con campos bermellón cargando con cuadro en paneles (ahora perdidos) y pares de amantes flotantes, y con intervalos negros adornados con “candelabras”. Debajo, escena de Cupidos en diferentes actividades mientras pequeñas imágenes mitológicas y grupos de Psyches recogiendo flores. El atrium muestras el similar uso de negro y bermellón y la misma riqueza ornamental. En sus tricliniums encontramos representaciones mitológicas y ventanas con personajes. Toda la casa es un documento impresionante de este estilo de pintura, con sus tapices simulados, sus escenas de amantes, la ornamentación de pavos reales, luces y sombras, volúmenes y hasta escena deportiva.
En el año 79 el volcán Vesubio entró en erupción, destruyendo las ciudades de Pompeya y Herculano, enterrando bajo sus cenizas estas maravillosas residencias tan bellamente pintadas que llegaron hasta nuestros días en increíbles estados de
preservación que nos permiten fascinarnos con el arte del pasado.


Es una simplificación que desemboca en un esquematismo muy acusado en los Siglos II y III en los que sólo habrá líneas y franjas de distintos colores simulando la arquitectura. Esto también se puede seguir en las catacumbas que han dado un vuelvo en lo que antes se pensaba de la pintura paleocristiana. Aunque, eso sí, de calidad inferior pero no porque no se supiera pintar sino porque era la moda de la época y porque era muy difícil pintar en tumbas con luz de antorchas y en sitios dedicados a enterrar cadáveres. La gran pintura desaparece y sólo existen pequeñas pinturas de cabezas, flores, etc. Ocasionalmente aparecen pinturas al estilo antiguo (pero es raro) o pintadas en amarillo o naranja.

Cuando existen elementos cristianos como orantes, lecciones, señoras dando el pecho a niños, ... está enmarcada en la arquitectura ficticia mediante las bandas de colores. Lo cierto es que pese a que son de calidad inferior tampoco se diferencias mucho de las anteriores del siglo I.

El Museo de Nápoles, con su múltiple variedad, nos indica que la pintura romana fue riquísima.

Tenemos los paisajes idílico-sacros de las pinturas del Siglo I. Son muy perfectos con motivos mitológicos, por ejemplo el Amor Castigado donde Eros es castigado por hacer una diablura. También tenemos otras de Aquiles aprendiendo a tocar la lira con un centauro, también paisaje de La Odisea. Los romanos no llegaron a dominar nunca bien la perspectiva y en los siglos III y IV la pintura mural deja de utilizarse                                                                                                                                                                                   
La organización de la pintura romana es difícil porque desconocemos los autores, no sabemos si los temas son reales o ficticios, etc. Los operarios que las pintaron solían ser siervos y no artistas en el sentido de la palabra. Así la dificultad se acrecienta. No tenemos clara la cronología y es difícil establecerla. Al respecto, la única que existe es la de los cuatro estilos que es relativa e insegura. Esta incertidumbre no quita el que no existan centenares de pinturas. La única forma de clasificarlas es:

1.    Intentando casar los títulos de los que nos hablan Plinio, Plutarco, etc. con lo que tenemos mediante la descripción. Pero éste es un método inseguro y siempre sometido a posible revisión.
2.    Lo que generalmente se hace es una clasificación por géneros y dentro de la pintura romana existen varios géneros: bodegones, retratos, paisajes, figuras mitológicas, ... al margen de lo que conocemos por las fuentes de la pintura histórica o monumental y de la pintura paleocristiana. Dentro de éstas se intenta analizar todos los detalles de cómo se realizan.

Algunas pinturas características que son destacables son “Casa al borde del mar” hecha con una técnica impresionista, con paisajes y perspectiva bastante imperfecta. Otra es “Puerto de mar” que puede ser auténtica. Otra es “Casas a mediodía” de un impresionismo casi contemporáneo donde se ha buscado la luz siendo ello lo que destaca (sombras logradas). Existen pinturas mitológicas abundantes y también abundan las alegóricas (algunas pintadas sobre mármol). Tenemos otra con tres paneles pintados en pared que se conserva bien y que nos da prueba de cómo era el ambiente en las casas romanas. En la Casa de los Vetti (en la que encontramos el tercer y cuarto estilo) existe un friso en unas paredes con elegantes motivos en rojo y con la representación de unos erotes que desempeñan oficios. Se trata de una pintura muy preciosista.

La pintura de bodegones tiene un gran desarrollo y así tenemos pinturas como una con vajillas de plata que es un gran complemento para saber cómo eran estas lujosas vajillas de orfebrería. Más específicamente bodegones tenemos, por ejemplo, una cesta con frutos de una técnica muy suelta aunque no realista. Otro bodegón más realista está bien hecho con sus huevos, pájaros muertos, etc, donde la luz está muy bien conseguida. También uno de unos membrillos y un jarro de agua realmente impresionantes. Las guirnaldas también son muy habituales.





Los enlosados. En Roma tanto los edificios públicos o las casas particulares como los simples almacenes tienen siempre un firme porque los romanos son conscientes de que un suelo de terrizo a la larga se convierte en un lodazal. Por ello las calles y edificios siempre están enlozados. La forma más simple es colocar lozas de cerámica, piedra o mármol directamente sobre el suelo, pero normalmente se prepara el suelo alisándolo y preparándolo con un lecho de piedras o guijarros y colocando mortero endurecido en lo alto que le dé solidez y sobre el que se ponen las lozas correspondientes. Según la función del lugar así serán la dureza, riqueza o material empleado.

Los franceses R. Ginouves y R. Martín distinguen entre embaldosado y enlozado; el primero consistiría en baldosas de piedra o terracota cuadradas, de espesor variables midiendo entre 20 y 70 cm. El enlosado es exactamente lo mismo: piedras rectangulares de más de 70 cm. de lado.

También en el suelo se puede colocar una variante: el opus spicatum que consiste en colocar de canto los ladrillos formando un suelo a modo de espinas de pescado que dan una gran solidez al suelo.

El opus signinum. Es un elemento muy importante a la hora de cubrir los suelos. Es una mezca de cal, arena y material cerámico machacado que constituye una capa impermeabilizante muy importante en el mundo romano porque se empleará en todos los lugares donde haya que contener líquidos. Evidentemente hay distintas clases; más o menos bastos, más o menos finos. Así, se utiliza en piletas para el pescado (garum) en la industria del salazón.

Es importante también en las termas, en las piletas para almacenar el aceite de las almazaras, para almacenar en un primer momento el vino y, en definitiva, cualquier cosa que sirva para contener líquido. Es frecuente  verlo en todo este tipo de construcciones. Además se usa como pavimento puesto que es fácil de limpiar y barrer. Puede ser bastante fino pero el color resultante es feo.

Se va perfeccionando introduciendo una serie de lozas de mármol distribuidas aleatoriamente o formando dibujos geométricos. Estas lozas mezcladas en el opus signinum es lo que denominamos crustae y cuando forman dibujos geométricos hablamos de opus segmentatum. En otras ocasiones, al opus signinum se le introducen tesselae sueltas que pueden tomar dibujos geométricos por lo general.

Su nombre proviene de la ciudad de Signia donde dicen las fuentes que se inventó. Su uso está atestiguado en infinidad de monumentos. Las fuentes clásicas hablan siempre elogiosamente de este material, así Columela, Plinio o Vitrubio.

LOS MOSAICOS
·         Aspectos técnicos de la pintura mural romana. Lorenzo Abad. 1982
·         Artículos de Alberto Balil
Mosaico de la batalla de Isos, Casa del Fauno, Pompeya.

Son una de las formas más extendidas en Roma para el recubrimiento de suelos. Lo habitual es que estén en el suelo. Hablamos de elementos de piedra generalmente de dimensiones variables, siempre menores de 10 centímetros que se fijan al suelo mediante mortero. La técnica es muy complicada porque requiere dibujos previos sobre los que va el mortero y las tesselae. La preparación de suelo requiere las tres capas de material que se usaban para las calzadas: estatumen, rudus y nucleus y sobre éste último va el mortero.
Según la forma, tamaño y disposición se pueden establecer divisiones en el estudio musivario:

1.    Lo más rústico es el opus barbaricum que consiste en utilizar guijarros de entre dos y quince centímetros (monócromos o polícromos) con los que se hacen composiciones geométricas, vegetales o figuradas. Es la forma más fácil de realizar un mosaico. Ejemplos existen en el arte helenístico, en las Casas de Pella, Delos, ... donde existen elementos figurados como la caza del león. Perduran hasta nuestros días en los suelos. El problema es que a la larga los guijarros se sueltan por lo que los romanos apenas lo utilizan (sí los helenísticos).
2.    El mosaico compuesto de losas de colores de forma irregular formando una serie de dibujos es el opus segmentatum. Es muy barato y decorativo. De fines del helenismo y de la época romana. Se echa el opus signinum en el suelo y sobre él se ponen las lozas de colores. Un ejemplo lo tenemos en Antium donde se han encontrado mosaicos así.

3.    El opus tesellatum. Es un mosaico auténtico formado por hexágonos de piedra (tesselae) que suelen tener menos de dos centímetros de lado (entre 0.5 y 2 cms). Puede ser también de terracota o de pasta de vidrio, en algunos casos muy lujosos, llegando a tener algunas tesselae un forro de oro. Esta técnica musivaria es la más habitual. Para reforzarlos se colocan largas tiras de plomo que las refuerzan a los laterales. Sus motivos son geométricos muy variados, vegetales y figurados. Estos mosaicos pueden ser bien blancos, negros o polícromos.
Opus teselatum. Finca del Alcaparral, Casariche, Sevilla.

4.    El opus vermiculatum (término moderno). Son mosaicos cuyas tesselae son de menos de 0.5 cm. de lado. Se trata de mosaicos de lujo y aunque existen excelentes ejemplos no son muy abundantes. Generalmente forman cuadros de pequeñas dimensiones. A veces pueden ser de grandes dimensiones (pero pocas) como el de la Batalla de Alejandro en la Casa del Fauno. Por esta razón el opus vermiculatum no se realiza sobre el mortero sino que se hace aparte y se incrusta después de golpe en el mosaico principal. Cuando ello ocurre nos referimos a los Emblemas (Emblemata).  
  
El mosaico blanco y negro figurados son particularmente de finales del Siglo II, del III, IV y V.

Un último tipo de mosaicos es el opus sectile. Cuando se cubre la  superficie del suelo con placas de mármol incrustado ya blanco y negro ya polícromo y formando dibujos geométricos o figurados estamos hablando de opus sectile. Dentro de él existe una subvariedad: el opus scutulatum que es el que las lozas forman rombos polícromos originando un dibujo de cubos.

Otro subgrupo es el opus alexandrinum, por Alejandro Severo, en cuyo principado se juntan lastras  redondas y rectangulares de blanco y negro o bícromas, junto al opus tessellatum. Finalmente el opus musivum de donde procede nuestra palabra mosaico designa de forma estricta un mosaico de pequeños trozos de vidrio coloreado o bien esmaltes. La cronología de estos mosaicos es así, más o menos:

1.    El de guijarros se desarrolla en Grecia y su apogeo se produce en época de Alejandro.
2.    El opus tessellatum se desarrolla desde el Siglo IV a.C.
3.    El opus vermiculatum polícromo se conoce en Italia desde el Siglo II a.C.
4.    El mosaico blanco y negro. Se desarrolla entre el Siglo I y III d.C. Sólo en Ostia existen 450 mosaicos fechados.
5.    Los mosaicos policromos. Van desde el Reino de Pérgamo en adelante.

El opus sectile era conocido en la antigüedad como opus sectile mormoreum (en las fuentes). Las lozas que forman el dibujo, las placas recortadas, se denominan crustae. Su origen, seguramente, está en Oriente. Lo sabemos porque existen testimonios literarios que nos informan que la técnica ya se empleaba en las cortes de los sátrapas o reinos de Asia Menor (por ejemplo en el Mausoleo de Halicarnaso). También se usaba en el Egipto Ptolemaico. Sin embargo existen autores que opinan que su uso se tiene ya en Mesopotamia y en la Corte persa. La forma más simple del opus sectile es el no figurado en cuyo caso se cortan las piezas yuxtaponiéndose hasta formar el motivo deseado. Al principio, ya en Roma, esta forma de decorar se utiliza para recubrir paredes externas e internas. Sabemos que el primero en recubrir todas las paredes de su casa en mármoles de colores fue un tal Mumurra (prefecto de las Galias bajo el principado de Calígula).

Este hecho produjo un escándalo debido al excesivo lujo que aquello representaba. El uso de este mármol de colores, al menos en algunas habitaciones, hizo que se desarrollara en las casas menos pudientes el llamado primer estilo (por ello llamado de incrustación). La arqueología confirma el uso de los mármoles de colores en las casas (paredes) de Pompeya (Casa de Salustio) y en Herculano. Sin embargo el uso del opus sectile en suelo itálico se conoce ya hacia la mitad del siglo II a.C.

Plinio, una vez más, nos dice que el suelo del Templo de Júpiter Capitolino fue decorado con una de las variedades ya mencionadas de opus sectile. Nos dice que se decoró con un pavimentum scutulatum (mosaico de rombos). Después aparece también en el Templo de Apolo en Pompeya (también pavimentum scutulatum). A finales de la República el uso del opus sectile en suelos se hace frecuente en las casas particulares. De la época fue famosa la Casa de Julio César cuyos suelos eran así. En el Imperio ya es algo común, difundido por doquier, aunque siguen siendo ejemplos los restos de la Domus Tiberiana del Palatino o los de la Villa Adriana de Tíboli. También son buenos ejemplos (mezclas de los estilos sectile y tessellatum) los paneles de la Domus Aurea o Domus Flavia. En casas domésticas es más frecuente que se haga empleo de este tipo de suelos de carácter geométrico (los figurados debían ser carísimos) más fáciles de realizar. Así la Casa de Eros y Psiqui en Ostia, con un mosaico polícromo extraordinario. Un ejemplo es la figura nº 193 de las fotocopias.
           
El opus sectile figurado. Es, lógicamente, una evolución del anterior hacia lo lujoso y exótico. Aparece, sobretodo, tras el principado de Nerón y ello lo sabemos, también, por Plinio. La arqueología ha documentado la veracidad de esto porque encontró cabecitas humanas en opus sectile y parte de figuras humanas en el Palacio de los Flavios en el Palatino. También en la Casa de los capiteles figurados de Pompeya aparece una representación de figuras humanas (ver fotocopias página 2). También en esta casa aparece Afrodita atándose la sandalia. Con el tiempo se perfecciona la técnica, uno de cuyos ejemplos más sobresalientes es la Cabeza del Sol (página 3) que se encontró en un Mitreo debajo de la Iglesia de Santa Prisca. Esta cabeza es de tamaño natural.

Uno de los grandes estudiosos del mosaico romano fue Aurigemma que decía que los mejores mosaicos de opus sectile que nos llegaron fueron los paneles hallados en la Basílica de Junio Basso en el Esquilino. Dos de ellos, muy grandes (1.82 X 1.24) se conservan y exponen en las escaleras del Museo de los Conservadores de Roma y representan un tigre que ataca a un carnero y la técnica es realmente extraordinaria (ver fotocopia). Los otros dos están, también, en las fotocopias y representan al propio cónsul Junio Basso sobre una biga acompañado por cuatro caballeros (facciones del circo de la época). El de abajo representa el mito de Hylas y las ninfas, mosaico curioso porque quiere dar a entender una columna en cuya parte superior se representa la figura con elementos egiptizantes (siglo III d.C.).

Del Siglo IV, en Ostia, se descubrió en una casa fuera de la ciudad (cerca de Porta Marina) un opus sectile con una representación de leones y tigres atacando cervatillos y dentro de unos motivos de peltas y rombos aparecían nada menos que el rostro barbado de Cristo con su corona o nimbo correspondiente y de una calidad excepcional. Los descritos son los mejores ejemplos de opus sectile figurado.

En el Bajo Imperio el sectile se sigue utilizando. Así aparece en Ravenna y a partir de ahí decae aunque la técnica de decoración del suelo perdura en la Edad Media y así en las iglesias paleocristianas, románicas y góticas se desarrolla una extraordinaria técnica de decorar suelos. En lo siglos XII y XIII se desarrolla una Dinastía de artistas en Roma cuya técnica son los Comatescos aunque la mayoría de las veces son piezas muy pequeñas (porque son reutilizadas) que consiguen efectos maravillosos. Se trata de mosaicos geométricos.
                                                                                                                                            

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