jueves, 9 de junio de 2011

ARQUEOLOGÍA ROMA: TEMPLOS Y BASÍLICAS


LA ARQUITECTURA EN ROMA
1.- La arquitectura en Roma
1.1 Características generales.
La arquitectura romana sigue los modelos arquitectónicos griegos. Sin embargo sus  planteamientos son más utilitarios que en Grecia lo que explica el gran desarrollo de las obras  impulsadas por el Estado romano (La República o el Imperio).

Es una arquitectura que tiene como finalidad exaltar el poder y la imagen del Estado y que se caracteriza por:

a)Una gran unidad estética y estilística (debido al centralismo que fue posible  gracias a una lengua común en todo el Imperio –el latín vulgar- y a una densa red de  calzadas).

b)Un gran desarrollo de las ciudades y por tanto de la arquitectura urbana.

c)Un aumento de la ornamentación en los edificios (molduras, guirnaldas, etc.)

d) Su utilitarismo y solidez: los puentes, carreteras, arcos de triunfo, calzadas y  acueductos aun podrían utilizarse pese al tiempo transcurrido (y de hecho algunos  se siguen utilizando)

e) La utilización de nuevas técnicas: frente al carácter adintelado propio de la  arquitectura griega, la romana empleó nuevas técnicas a base de elementos como el  arco, la bóveda y la cúpula que conviven con las formas adinteladas. Además, los  romanos utilizan los órdenes arquitectónicos griegos con plena libertad, por ejemplo  alargando sus proporciones; asimismo se generalizó la superposición de órdenes en  un mismo edificio que ocasionalmente había sido utilizada en Grecia. También utilizaron un orden novedoso, el denominado orden toscano, de origen etrusco que  está inspirado en el dórico y en él la columna tiene basa y un fuste liso. El gusto  por lo decorativo determina el uso preferente del orden corintio de tradición helenística. Pero la gran aportación del arte romano fue el orden compuesto combinación de las volutas jónicas y las hojas de acanto del capitel corintio.
 
f) En esta arquitectura se potencia la perspectiva. Se aprecia esto en los conjuntos que suponen la integración de varios edificios.

g) También la verticalidad constituye una novedad. En las obras griegas predomina la horizontalidad. En Roma, el mismo desarrollo de la cúpula supone impulsar la vista  hacia lo alto.

h) Los nuevos materiales de construcción utilizados hicieron posible, por su solidez y facilidad de obtención, las enormes construcciones romanas. Esos materiales fueron: la piedra, el hormigón y el ladrillo. Unas veces se servían de piedras irregulares,  sujetas con mortero (opus incertum o mampostería). Ver Materiales de construcción romanos
También les daban forma de  pirámide de base cuadrada, con lo cual, al embutirlas en la pared, se formaba una  especie de retícula (opus reticulatum).Pero es el aparejo de sillares (opus cuadratum) el más importante y utilizado. A veces, los sillares presentaban en la cara externa una convexidad, que les prestaba un aspecto decorativo. Es el llamado  sillar almohadillado.

El hormigón (opus caementicium) o cemento llamado también mortero, se  fabricaba con una mezcla de agua, arena, cal y guijarros, determinando al secarse  una masa sólida, indestructible. Se empleaba especialmente para las bóvedas. El  interior de éstas se aligeraba incluyendo elementos huecos (vasijas) y se robustecía  con arcos.

El ladrillo (opus lateritium) constaba de grandes piezas rectangulares y de poco  grosor.

Por último El opus mixtum propio del Bajo Imperio, consistía en disponer capas alternadas de ladrillos y piedra con un armonioso contraste de color.  El hormigón y el ladrillo resultaban baratos y asequibles ya que eran fáciles de obtener, pero precisaban ser recubiertos con mármol que se utilizaba como  elemento ornamental.


i)             Frente al carácter puramente religioso de la arquitectura griega, la romana es  esencialmente civil y militar; se interesan sobre todo por el sentido funcional (se  trata de construir edificios útiles) y son más ingenieros que artistas creativos.

2 Tipología en la arquitectura. (Clasificación de los edificios romanos) Los nuevos tipos de construcciones urbanas son, en gran medida, edificios de uso público, entre los que figuran: la basílica, lugar donde se imparte justicia y se realizan los negocios públicos,  los edificios para el ocio y la diversión (las termas, los teatros, los anfiteatros y los circos) y los  monumentos conmemorativos (los arcos de triunfo y las columnas conmemorativas). Además los romanos construyeron gran cantidad de obras de ingeniería (calzadas, acueductos y puentes) y  junto a éstos el templo el edificio religioso por excelencia, que copia el modelo griego (hay  templos de planta rectangular, templos abiertos y templos de planta circular, como en  Grecia).Así pues podemos clasificar los edificios romanos en dos grandes conjuntos:

a) La arquitectura religiosa: el Templo.
Entre los edificios mas importantes de las ciudades romanas estaban los templos, muy parecidos a los griegos, aunque levantados sobre un pedastal. Teníanj planta rectangular y estaban rodeados por una hilera de columnas. Se remataban con un tejado a dos aguas que daba lugar a un frontón anterior y otro posterior donde solían representar escenas mitológicas.

Al igual que a los griegos a los romanos les importaba el exterior del templo ya que a su interior donde se encontraba la imagen del dios o la diosa sólo podian entrar los sacerdotes.

Delante de los templos los romanos rendían culto a susu dioses y les pedían solución a todos sus problemas. También consultaban allí sobre su futuro.
El templo principal delas ciudades romanas normalmente estaba dedicado a la tríada capitolina, esto es a Júpiter, Juno y Minerva.

Los templos y palacios son lujosos y monumentales con un claro fin representativo. Las edificaciones mas nobles se revestian de piedra formando órdenes que no reflejaban la estructrura interior real. Se decoraban los muros los edificios suntuosos con pinturas y los pavimentos con mosaicos.

Los templos eran los lugares de culto de la Antigua Roma. En su origen resultaban la combinación entre el tipo de cella etrusco-italico y el portico de columnas del templo griego, con planta rectangular y ligeras diferencias en lo que Viturbio llamó orden toscano casi cuadrado sobre zócalo accesible por una escalera anterior (podium). No obstante los esquemas varian mucho y adoptan singularidades sobre todo en Oriente. Los de planta rectangular son los normales así como el templo de Cesar en el foro de roma tenian un podium recubierto de placas de pìedra cuya parte delantera avanzaba hacia el foro y formaba una tribuna llamado (rastra Julia) encuyo centro un semicírculo dejaba lugar para el altar y los lados estaban los espolones de las naves capturadas en Accio por dos escaleras se subia al templo hexástilo y corintio construido por Augusto en honor de sus hijos adoptivos Agripa, Cayo y Lucio.

Formas de templos:
a) La arquitectura religiosa: el Templo.
De acuerdo con el tipo de planta distinguimos tres modelos:

1. El templo de planta rectangular:
Imita claramente al templo griego. La diferencia respecto al griego es que las gradas o  estilobato son reemplazadas por el p o d i u m (muro de paredes verticales en tres de los cuatro lados) mientras que la fachada principal tiene una escalinata que da acceso al interior del  templo. El templo romano es en general próstilo o pseudoperíptero (las columnas están  adosadas al muro), salvo en el pórtico o entrada principal.

Entre los templos romanos de este tipo podemos citar el de la Fortuna Viril, en Roma (S.I a.C.), de orden jónico y el conocido como La Maison Carrée, (Casa cuadrada), un templo  construido en Nimes en el año 16 (S.I. d.C.), de planta rectangular, hexástilo y pseudoperíptero..Se accede a él por una escalinata situada en la fachada principal.

Su estructura es muy sencilla: consta de una cella de dimensiones casi cuadradas, cerrada por un muro y de un pórtico con 6 columnas en la fachada y otras cuatro en los  laterales, dos en cada lado, todas ellas de orden corintio. La cella está rodeada en sus laterales  y en la parte posterior por veinte columnas adosadas al muro, sobresaliendo de él algo más de  la mitad.

La cubierta de este templo es adintelada, siguiendo los modelos helenísticos, con arquitrabe a tres bandas, friso corrido y decorado con motivos vegetales, y cornisa muy  saliente con abundante decoración. El frontón, triangular, no está decorado.

2. Los templos abiertos
Hay otros templos al aire libre que presentan cierta similitud con los santuarios  helenísticos. Entre ellos destaca el marmóreo Ara Pacis Augustea (año 13 a.C.), en Roma. Es  de pequeñas dimensiones y destaca por su decoración escultórica (relieves), una de las más  importantes del arte romano, que analizaremos posteriormente.

Lo mandó construir Augusto en Roma, el año 13. Conmemora sus triunfos en  Hispania y las Galias, y la pacificación llevada a cabo por el Emperador en todo el Imperio. Su  planta es cuadrada.

Se concibió como un altar helenístico, pero su ejecución es típicamente romana
A él se accede por una escalinata frontal. Los muros están decorados internamente por  bucráneos, en tanto que en el exterior la pared tiene dos zonas de relieve: una de hojas de  acanto y otra superior con relieves historiados, que constituyen hasta hoy el conjunto más  importante de relieves del arte romano.

3. El templo de planta circular Del Tholos griego deriva el interés romano por los templos circulares. Erán de pequeñas dimensiones y sin problemas técnicos, ya que su cubierta es de madera. Las cúpulas  se utilizan también, pero sólo se aprecian en el interior. Entre ellos está el Templo de Vesta en  Roma y el de Sibila en Tívoli ambos de época republicana. Aunque si hay un templo de planta  circular que destaque sobre los demás, ese es el Panteón de Agripa que vamos a analizar  detalladamente más adelante.



Los primeros templos de Roma
Continuando con la tradición heredada de la monarquía etrusca, durante los primeros momentos del período republicano y durante todo el siglo V a.C., se levantan en Roma numerosos templos, los elementos más representativos de la primera arquitectura romana, aunque durante este período también se definen otros tipos arquitectónicos, como la basílica y las termas públicas.

El modelo que siguen los primeros templos romanos ya se encuentra en el famoso santuario del Capitolio, dedicado a una tríada divina: la llamada tríada capitolina, constituida por Júpiter, Juno y Minerva. A ella fue consagrada el primer año de la República Romana (509 a.C.), siendo un edificio de grandes dimensiones que obedece básicamente a las tradiciones etruscas, como se refleja en la existencia de una triple cella, acorde con su triple dedicación, o en la decoración exterior a base de elementos de tierra cocida.

Cómo se aprovecharon los romanos de las formas del orden corintio para sus templos, ya en la época republicana, puede apreciarse en el templo circular de Tívoli, dedicado sin duda a Vesta, hoy llamado de la Sibila. Su capitel, aunque reproduce todos los elementos del capitel corintio griego, es mucho más rudo, basto, y las hojas de acanto están desprovistas de aquella finura ideal de los modelos de Grecia. Los templos circulares son casi una especialidad del arte romano; acaso por tradición se adoptó con preferencia esta forma, que recordaba la de las cabanas de los primitivos habitantes del Lacio.

Una particularidad muy característica de la construcción romana, que ya empieza a manifestarse desde la época de la República, es la superposición de los órdenes de arquitectura, destinando el estilo dórico, más robusto, al cuerpo inferior; el jónico al segundo piso de la construcción; en algunos casos, el tercer piso tenía columnas o pilastras de estilo corintio. Esto facilitará a los arquitectos romanos construir obras monumentales de carácter civil muy complejas y empleando las mismas formas simples que los griegos usaban para el edificio de un solo plano, como era el templo. Una clara muestra de esta superposición de órdenes puede verse en el teatro que mandó construir Marcelo en los últimos años de la República, del cual existen en Roma restos importantísimos.

Pero el primer ejemplo de ello se ve ya en un edificio venerable, del tiempo de la República, el antiguo Tabularlo o Archivo, que cierra el valle del Foro por el lado del Capitolio. Esta construcción, que mandó edificar el cónsul Lutacio Catulo en el año 86 a.C, es la que conmemora la victoria naval obtenida en el año 260 a.C. por el cónsul Duüio, y que hoy se conserva en el Capitolio. Es una columna rostral, es decir, decorada ingenuamente con la figuración de seis rostra, o agudas proas de nave, y con relieves de áncoras.

La basílica, lugar público de reunión y contratación, con un tribunal que resolvía las cuestiones entre los contratantes, fue otro edificio típico de la vida romana. Aunque el origen de la basílica debe buscarse también en las polis griegas de Asia Menor, en Roma la basílica se convirtió en una sala de tres naves; la mayor, que es la central, forma un salón, con un pórtico a cada lado.

La primera basílica de Roma, la basílica Emilia, estaba a un lado del Foro y constaba de cinco naves. Las excavaciones han descubierto la planta, y se ve que sus pórticos carecían de muros exteriores, pues los pilares arrancan aislados del pavimento. En otras basílicas posteriores, las naves quedan cerradas por un muro con ventanas, como en las basílicas cristianas. De manera que si el tipo de edificio que fue denominado basílica no se inició en Roma, allí encontró su forma práctica y definitiva, podría decirse europea.

Templo de Júpiter Óptimo Máximo
El Templo de Júpiter Óptimo Máximo, también conocido como Templo de Júpiter Capitolino (Latín: Aedes Iovis Optimi Maximi Capitolini, fue el templo más importante en la Antigua Roma y estaba localizado en la Colina Capitolina.
Estaba dedicado a Júpiter, junto a los otros dos integrantes de la Tríada Capitolina, Juno y Minerva.

Colina Capitolina en la era republicana.
Historia
Fue el centro del culto del estado romano y, según la tradición, fue construido para sustituir y marcar la supremacía sobre el santuario dedicado a Iuppiter Latiaris en los Mons Albanus, cerca de Alba Longa, con la intención de trasladar el centro de la liga latina a Roma. Al culto se logró que coincidieran hasta 47 pueblos, de los cuales, 30 eran latinos, reuniéndose todos, una vez al año, para practicar sacrificios rituales en común.

El Templo fue comenzado por Tarquinio Prisco y completado por el último rey de Roma, Tarquinio el Soberbio, aunque fue consagrado, según una tradición registrada por los historiadores, el 13 de septiembre del 509 a. C. por el cónsul Marco Horacio Pulvilo.

Tarquino Prisco, con el botín obtenido tras las conquistas de Corniculum y Apiolae, habría iniciado la construcción del templo de Júpiter Optimus Maximus sobre el Capitolio, reubicando a sus primitivos habitantes en el Aventino. Abarcaba dos santuarios ya existentes dedicados a Terminus e Iuventas.

Delante del templo terminaban las ceremonias triunfales con un sacrificio augural, utilizando un altar portátil. En su interior se guardaban, entre otros, los libros sibilinos y una ánfora estándar, el amphora capitolina, de modo que sirviese de patrón de medida.

El Flamen Dialis (sacerdote encargado del culto a Júpiter) celebraba allí el culto a "Iovi Optimus Maximus": «Júpiter, palabra por palabra, el mejor y el más grande». De hecho, se distinguen varias formas del poder de Júpiter, principalmente el trueno y el relámpago, que en el caso del templo de Júpiter Capitolino, es el soberano de los dioses, el más grande de los heliopolitanos, el culmen de la Tríada Capitolina. Por esta razón, este templo fue siempre objeto de atención preferente del poder romano.

Construcción
Se erigía sobre un podium elevado con una escalinata de entrada en su frontal. En tres de sus lados tenía pórtico, pero no en la parte trasera. Tenía otras dos filas de pilares dispuestos en línea con las de la fachada para formar un profundo pronao que precedía las tres cellae que iban de lado a lado a la manera etrusca, siendo la central, frente a la escalinata, dedicada a Júpiter, más ancha que las otras dos, con el altar de Júpiter (ara Iovis). La de la izquierda estaba dedicada a Minerva y la de la derecha, a Juno.

Los restos conservados de los cimientos y el podium, la mayor parte de los cuales quedan debajo del Palazzo Caffarelli, están formados (opus quadratum) por enormes secciones paralelas de muros hechos de bloques cuadrados de tosca gris (cappellaccio) que dejan constancia del tamaño total de la zona superficial de la base del templo (unos 53×62 m).

Sobre el tejado, haciendo de acrótera, había una cuadriga de terracota pintada, hecha por el artista etrusco Vulca de Veyes en el siglo VI a. C., encargada por Tarquinio el Soberbio, que fue reemplazada en el 296 a. C. por una de bronce, a expensas de los ediles romanos de ese año, los hermanos Ogulnii, quienes también rehicieron la loba capitolina en bronce para el Lupercal.

La imagen de culto, también obra de Vulca, era de terracota y se le pintaba la cara de rojo en los días festivos. Bajo los cellae estaban los favissae o pasajes subterráneos, en los que se almacenaban viejas estatuas que habían caído desde el tejado y varias ofrendas dedicadas.

El templo fue reconstruido en mármol por Sila, después de que un incendio lo destruyese por completo en el 83 a. C., cuando la imagen de culto se perdió, así como los Libros Sibilinos guardados en un cofre de piedra. Sufrió otro incendio en el 69 d. C., cuando el Capitolio fue asaltado por los partidarios de Vitelio.

La estatua de culto principal que fue destruida por el fuego, fue sustituida en el 65 a. C., por una estatua crisoelefantina, obra de Apolonio de Atenas, que se piensa estuvo inspirada en el Zeus de Olimpia, y también probable autor del conocido Torso Belvedere, firmado como "Apolonio hijo de Néstor". Es muy probable que de esta estatua se hicieran varias réplicas que se enviaban a los municipios de las ciudades italianas colonizados por Roma. En este caso, la mejor copia sería la del Júpiter de Otricoli, ahora en los Museos Vaticanos.

Como consecuencia de otros incendios, fue vuelto a reconstruir en el 26 a. C. por Augusto y en el año 75 por Vespasiano. Y después del incendio en el año 80, en el 83, Domiciano lo revistió completamente en mármol, probablemente utilizando las columnas del templo de Zeus Olímpico de Atenas, que le salvará de incendios posteriores.

Su demolición empezó en el siglo V, cuando Estilicón se llevó las puertas doradas y Narsés retiró muchas de las estatuas en el 571.

En monedas y relieves históricos de la era imperial, el templo es representado como tetrástilo.

En la gran plaza frente al templo (la Plaza Capitolina) había varios templos dedicados a divinidades menores, además de otros edificios religiosos, estatuas y trofeos.
Restos
En la actualidad, apenas se conservan tres ángulos y restos del muro de cimentación, en bloques de cappellaccio, hasta 19 filas, de la parte posterior del templo, que pueden contemplarse desde los jardines del Palazzo dei Conservatori y en el Nuevo Museo Capitolino.

Templo de Júpiter Stator (Tonante)
El Templo de Júpiter Stator estaba situado dentro del Foro Romano.
Ruinas del templo de Júpiter Stator en Roma. Templo de Júpiter Tonante. Columna de Focas. Fechada en 2 de Junio de 1830.

El Templo fue fundado, según la leyenda, primero por Rómulo tras una batalla contra los Sabinos ocurrida dentro del Foro. En el transcurso de esta batalla los Romanos habían sido forzados a retirarse colina arriba en la Vía Sacra, pero, en la Puerta Mugonia, Rómulo invocó a Júpiter, ofreciéndole un templo si éste paraba el avance de los Sabinos, como así ocurrió, pudiendo los Romanos reagruparse y vencer finalmente a los Sabinos. Sobre este lugar Rómulo fundó el templo, probablemente cerca o justo en el exterior de la Puerta. Este santuario no sería un templo (aedes) sino que sería más parecido a un altar rodeado por una valla o un murete bajo.

Construcción posterior
En 294 a. C. Marco Atilio Régulo hizo un voto similar en una situación similar, cuando los Romanos estaban perdiendo una batalla contra los Samnitas, pero entonces milagrosamente la situación cambió por completo y vencieron al enemigo. Después de aquello, construyó un templo (aedes) en el lugar en el que se encontraba el antiguo altar.

Fue en este templo en el que el 8 de noviembre 63 a. C., el senado se reunió a escuchar al cónsul Marco Tulio Cicerón pronunciar su famoso discurso contra Catilina[1].

Localización
Puesto que no se conoce la ubicación de la Puerta Mugonia, la del templo tampoco se identifica con absoluta seguridad. Las fuentes escritas dan algunas indicaciones, como cerca o justo en el exterior de la Puerta, en la punta más alta de la Via Sacra o justo en la colina del Palatino, en el enclave de la Roma de Rómulo.

Existe un gran consenso sobre su localización justo junto al Arco de Tito en la ladera Norte de la colina del Palatino. Cuando en 1827 fue demolida una torre medieval, aparecieron las ruinas de un edificio antiguo, frecuentemente identificadas como los cimientos de este templo.

El arqueólogo italiano Filippo Coarelli lo sitúa más cerca del foro, entre el Templo de Antonino y Faustina y la Basílica de Majencio, donde se erige el llamado Templo de Rómulo. Sus argumentos se basan en el curso de la Via Sacra antes de la construcción de la Basílica de Majencio, en las fronteras conocidas de las regiones administrativas de la ciudad y en fuentes literarias como son las listas de los monumentos de cada región. Así pues la ubicación cerca del Arco de Tito no encajaría, dado que estaría en una región administrativa inadecuada además de no corresponderse con los demás edificios de las listas de escritores antiguos, y sin embargo, sí encajaría el llamado Templo de Rómulo en la Via Sacra.


Templo de Cástor y Pólux
Durante la batalla del Lago Regilo entre romanos y latinos en el 496 a. C. el dictador, Aulo Postumio Albino hizo voto de consagrar un templo a Cástor y Pólux. En la batalla se había visto a dos jóvenes luchando de parte de los romanos.

Aquella misma tarde de la victoria también se les vio abrevando sus caballos en la fuente Yuturna y anunciaron a los romanos la victoria alcanzada, desapareciendo luego; se les identificó con los Dioscuros. En el lugar de esa aparición se construyó el templo ofrecido por A. Postumio y dedicado por su hijo en el 484 a. C.

Fue reconstruido y embellecido en varias ocasiones, en el 117 a. C. por el cónsul Lucio Cecilio Metello Diademato, elevándose el podio en el 73 a. C. por Gayo Verres, gobernador de Sicilia y también en época de Augusto, tras un incendio en el 14 a. C., finalizándose en el 6.

El templo era períptero (pórticos columnados en el perímetro exterior de la cella), octástilo (ocho columnas en el frente) y con once columnas en los lados mayores de orden corintio. El podio mide unos 50 metros de largo por 30 de ancho y tenía unos 7 metros de altura, construido en mampostería y originalmente revestido con toba, que después fue retirada y reutilizada en otras construcciones. Tres de las columnas han sobrevivido hasta el presente. Se discute si le precedía una escalinata, así figura en la Forma Urbis de época de Septimio Severo, pero no se han hallado restos en las excavaciones. Según una hipótesis, se debieron eliminar para emplazar una de las tres tribunas de oradores que había en el Foro Tria rostra.

Aunque dedicado a los Dioscuros, era más popularmente conocido como Templo de Cástor. Fue en varias ocasiones lugar de reunión del Senado romano.


Templo de Vesta
El Templo de Vesta está ubicado al sur de la Vía Sacra, delante de la Regia. Es uno de los templos más antiguos de Roma. En este templo se custodiaba siempre encendido, so pena de grandes desdichas, el fuego sagrado en honor de Vesta, diosa del Fuego y del Hogar.

El edificio fue objeto de varias reconstrucciones, que conservaron la entrada orientada hacia el este y la forma circular de la planta (inspirada en las cabañas de la Edad del Hierro), la más reciente a la cual pertenecen los restos conservados es de la época de Julia Domna, esposa de Septimio Severo en el 191.

El templo, circular se eleva sobre un podio de unos 15 metros de diámetro, la cella está rodeada por veinte columnas corintias embe-bidas. El techo era cónico y tenía una abertura para permitir la salida del humo.

Dentro de la cella no se encontraba la estatua de culto, sino solo el fuego sagrado. Una cavidad trapezoidal que se abre en el podio y a la que se accedía solo desde la cella parece ser la ubicación del penus Vestae, donde se conservaban los objetos que Eneas trajo de Troya: el Paladio (imagen de madera de Minerva) y las imágenes de los Penates.
El templo fue clausurado por Teodosio I el Grande en el 394.

Templo de la Fortuna Viril o de Portunus en Roma (s. I a. Cto.)
Este templo fue llamado Portunus porque estaba dedicado a una divinidad fluvial. Se construyo a finales del siglo II o principios del siglo I a. C. En la epoca de la republica y se encuentra en el foro Boadio en foro del comercio del buey.


Éste de la fotografía superior, construido junto al río Tíber, en el foro Boario de Roma, en realidad estaba dedicado a Portunus, divinidad protectora de las murallas y cercas, de las puertas y del ganado. Posiblemente protegía una de las entradas fortificadas de la ciudad.

El Templo de Portunus se hallaba en la zona del puerto, cerca del puente Emiliano, siendo construido alrededor del 80-70 a. C. Presenta 4 columnas en el frente y 7 en los lados. El templo es próstilo, tetrástilo y pseudoperíptero. Es de orden jónico, con columnas de una altura aproximada de 8 metros, recubiertas de estuco para darle un acabado más esbelto y refinado. El frontón, que sobresale mucho, y el entablamento son lisos. Al templo se accede a través de una escalinata frontal. Tradicionalmente ha sido considerado como el templo de la Fortuna Viril, pero hoy en día se piensa que estuvo dedicado a Portuno, divinidad protectora del puerto fluvial.
El hecho de que este templo se halla conservado hasta nuestros días en un excelente estado de conservación se debe a que en el siglo IX d. C. se convirtió en un templo dedicado a Santa María Egipcíaca (patrona de las prostitutas) abriéndose algunas ventanas en el interior y poco más. Posteriormente en el siglo XVI el edificio pasó a una orden monacal armenia, la cual realizó algunas reformas pero que apenas afectaron al edificio, construyéndose diversos edificios contra sus muros (véase fotografía), los cuales fueron demolidos durante el régimen fascista de Mussolini en los años 30 del siglo XX.

Templo de la Concordia (Roma)
Extremo occidental del Foro, los restos del templo de la Concordia se encuentran detrás de las tres columnas que quedan del Templo de Vespasiano y Tito

El Templo de la Concordia en la antigua ciudad de Roma fue el principal templo de la ciudad dedicado a la diosa de la Concordia. Se encontraba en el extremo occidental del Foro Romano. Puede que en origen se remontara al siglo VI a. C., pero no hay acuerdo sobre su datación exacta. Fue destruido y restaurado varias veces a lo largo de su historia, y su última restauración, entre los años 7 y 10 a. C. bajo el emperador romano Tiberio, está descrito por Plinio el Viejo en su Historia Natural.

La historia del templo se remonta a las luchas civiles del principio de la República. Para celebrar la pacificación entre patricios y plebeyos tras la aprobación de las leyes Licinias en 367 a. C., el Senado ordena la construcción del templo en honor de la Concordia que Marco Furio Camilo había prometido si la paz se restablecía.

Una primera reedificación se debe en 121 a. C. al cónsul Lucio Opimio (quien también habría mandado edificar la Basílica Opimia en su vecindad), tras el asesinato de Cayo Graco

Tiberio reconstruyo el templo entre los años 7 a. C. y 10 d. C., esta reconstrucción es que ha conservado, que tiene la curiosidad (compartida con el vecino templo de Vespasiano y Tito) de tener una cella más ancha que larga (45x25 metros), sobre un podio con escalinata de acceso central precedida por un pronaos de seis columnas corintias.

En este edificio se celebraron algunas reuniones del Senado. Tiberio albergó en el pinturas y esculturas griegas.

Este templo principal en el Foro de Roma parece que ha sido el modelo para templos de la diosa Concordia en otros lugares del imperio.


Templo de Hércules Víctor
El Templo de Hércules Víctor o Hércules Olivario es un antiguo edificio romano ubicado al sur del Templo de Portunus, en el Foro Boario de Roma (Italia). Es un monóptero, un templo redondo de diseño peristílico griego (completamente rodeado por columnas). Esta disposición hizo que muchos lo tomasen erróneamente por un templo de Vesta, pero se ha comprobado que es un templo de Hércules.
Fechado sobre el 120 a. C., el templo tiene 14,8 m de diámetro y consiste en una cella circular dentro de un anillo concéntrico de 20 columnas corintias de 10,66 m de alto descansando sobre cimientos de toba. Estos elementos sujetan un arquitrabe y un techo que han desaparecido. El muro original de la cella y las columnas se conservan pero el techo de teja actual es un añadido posterior.

Andrea Palladio sugirió un domo, aunque esto fue aparentemente erróneo. Fue reconstruido por Tiberio en el año 15, en mármol de Luni. El templo es el edificio de mármol más antiguo conservado en Roma.

En 1132 el templo fue convertido en iglesia, conocida como Santo Stefano alle Carrozze. En 1475 se efectuaron restauraciones adicionales (y un fresco sobre el altar). Sixto IV dedicó una placa en el suelo. En el siglo XVII la iglesia fue renombrada a Santa Maria del Sole.

Este templo y el de Vesta en Tívoli inspiraron las iglesias centralizadas del Renacimiento.

A pesar del papel del Foro Boario como mercado de ganado en la antigua Roma (o quizá de debido a él), el Templo de Hércules es objeto de una leyenda popular que afirma que ni las moscas ni los perros entran a ese lugar sagrado.
El templo fue reconocido oficialmente como monumento antiguo en 1935.

Templo de Juno Moneta
El Templo de Juno Moneta fue un templo en la Roma antigua dedicado a Juno, construido en la cumbre norte del capitolio (una de las siete colinas de Roma), donde primeramente estuvo la ciudadela, en el año 344 a. C.

Juno era la reina del cielo y diosa de la luz. Protectora del noviazgo, el embarazo, parto y el matrimonio. Como Juno Regina forma parte de la tríada capitolina junto a Júpiter y a Minerva. Era hija de Saturno, hermana y esposa de Júpiter. Gustaba de jugar con el rayo y las tormentas, y era tan temible su cólera que hacía temblar todo el Olimpo. Para griegos y romanos personificaba la dignidad.

Juno "la avisadora" o Juno Moneta había salvado a Roma de la invasión gala del 390 a. C. Por sus sugerencias, advertencias y sus buenos consejos era reputada y según la leyenda esta diosa había avisado de la inminencia de varios ataques contra la ciudad de Roma. Este templo hoy en día esta totalmente desaparecido. En la misma cima donde se encontraba el templo de Juno Moneta se levantó durante la edad media la Iglesia de Santa Maria de Ara Coeli.

El término moneda proviene del templo de Juno Moneta, debido a que la casa en donde se acuñaban oficialmente las monedas en Roma estaba anexa a este templo y se encontraba bajo su protección.


Templo de Rómulo
El Templo de Rómulo fue identificado durante mucho tiempo como el templo dedicado a Valerio Rómulo, hijo divinizado de Majencio. Hoy se tiende a pensar que es de época constantiniana y que debía estar consagrado a los Penates. El templo original podría haber estado en el área ocupada por la Basílica de Majencio, al construirse ésta, el templo antiguo se emplazó en la vecindad, donde ahora está.

La planta del edificio de ladrillo es circular, con una fachada curvilínea en cuyo centro se abre la entrada, flanqueada por dos columnas de pórfido con bases de travertino y capiteles de mármol que sostiene un alquitrabe del mismo material. La puerta de bronce es la original. A ambos lados del edificio se sitúan cuatro hornacinas y dos salas alargadas y con ábside, precedidas por columnas de mármol veteado que debían alojar las estatuas de los Penates.

En el siglo VI el templo pasó a ser el atrio de la iglesia de los Santos Cosme y Damián, que se levantó en buena parte de lo que era el Foro de la Paz.


Templo de Saturno
El Templo de Saturno (en latín Templum Saturni o Aedes Saturnus) es un monumento dedicado a la deidad agrícola Saturno que se erige en el extremo occidental del Foro Romano en Roma. Representa los cimientos más antiguos conservados en la zona, construido entre 501 y 498 a. C. Algunas fuentes lo atribuyen al rey Lucio Tarquinio el Soberbio y otras a Lucio Furio, si bien esta última dedicación podría corresponder a una reconstrucción hecha tras el incendio por parte de los galos (principios del siglo IV a. C.).

También era llamado Aerarium (‘erario’) porque en él se guardaba el tesoro nacional romano. El templo marca el comienzo del Clivus Capitolinus, el antiguo camino que llevaba a la cima del monte Capitolino.

Las actuales ruinas corresponden a la tercera edificación del Templo de Saturno, que reemplaza a la segunda, destruida en el incendio del año 283.

Según las fuentes, la estatua del dios en su interior, cubierta y provista de una guadaña, era de madera y se rellenaba de aceite. Las piernas se cubrían con tallos de lino que sólo se retiraban el 17 de diciembre, día de la Saturnalia.
Aunque dedicado al dios Saturno, el principal uso del templo era servir de sede al tesoro del Imperio Romano (aerarium), almacenando las reservas de oro y plata. También albergaba los archivos estatales, las insignias y la escala oficial para el peso de metales. Más tarde el aerarium fue trasladado a un edificio frente a él, mientras los archivos se mudaron al cercano Tabularium. El podio del templo, recubierto de travertino, se usó como soporte para carteles.

El derrumbe gradual no ha dejado más que los restos del pórtico frontal en pie, pero las ocho columnas supervivientes y el frontón parcialmente intacto (con la inscripción Senatus Populusque Romanus incendio consumptum restituit, ‘El Senado y el Pueblo de Roma restauró lo que el fuego había consumido’) representan una de las imágenes icónicas de la herencia arquitectónica de la antigua Roma.

Templo de Bellona[2] (Roma)
Restos del templo de Belona.

El templo de Belona fue un templo romano dedicado a la diosa Belona y situado junto al templo de Apolo Sosiano y el teatro de Marcelo en la antigua Roma, al pie del Monte Palatino.

Historia
Su construcción se debió a un voto de Apio Claudio Ceco en su batalla contra los etruscos y los samnitas en el 296 a.C, en la zona posterior del circo Flaminio, fuera del pomerium sino junto a las Murallas Servianas.
Los restos que pueden verse hoy en día pertenecen a una reconstrucción en el período de Augusto que no se menciona por la fuentes literarias, pero probablemente está relacionada con la transformación de la zona durante la construcción del teatro en ese momento. Augusto, relacionado con el fundador del templo a través de su esposa, pudo haber reconstruido el templo o bien el dedicante pudo haber sido Publio Clodio Pulcro, cónsul del 38 a. C., un aliado leal y suegro de Augusto.

Solamente se conservan partes del núcleo de hormigón de cascotes de toba; toda la piedra de sillería ha sido robada. Unos pocos fragmentos sueltos de arquitectura de mármol de carrara y travertino, encontrados cerca, tales como un colosal capitel decorado con un peto y hojas de palma, se atribuyen al alzado del templo. Gracias a la información proporcionada por el Forma Urbis sabemos que tenía seís columnas a lo largo de los lados más cortos y nueve a lo largo de los lados más largos, asimismo se accedía al podio a través de una escalera frontal.

Templo de Venus y Roma
 
El Templo de Venus y Roma (Templum Veneris et Romae) se sitúa en el extremo oriental del Foro Romano, cerca del Coliseo. Era uno de los templos más grandes de Roma y estaba dedicado a las deidades Venus y Roma.

Fue construido por el emperador romano Adriano, que empezó su construcción en 121. Fue inaugurado catorce años más tarde, en 135, pero no fue terminado totalmente hasta el año 141 por Antonino Pío.

Adriano lo construyó sobre los restos del Domus Aurea de Nerón y fue necesario mover la estatua gigante de Nerón, el Coloso de Nerón, que fue situada al lado del Anfiteatro Flavio, también llamado Coliseo, que recibe su nombre de esa estatua. El arquitecto favorito de Adriano, Apolodoro de Damasco, se burló del tamaño de las estatuas de este templo, lo que provocó la ira del emperador, que lo mandó ejecutar.

Sufrió un incendio en 307 y fue restaurado por el emperador Majencio. Esta restauración cambió el diseño original introduciendo exedrae, nichos semicirculares, en la parte trasera de cada cela y pavimentando el suelo con mármoles policromados.También sufrió otra restauración, en tiempos de Flavio Eugenio, entre 392 y 394.

Fue destruido por un incendio a principios en el siglo IX y convertido en una iglesia,Santa María Nova, por el papa León IV en 850. En 1615 sufrió otra restauración y pasó a llamarse Santa Francesca Romana.

Era de grandes proporciones, 145 metros de longitud y 100 metros de ancho. El templo consistía en dos celas principales que contenían, respectivamente, a cada una de las dos diosas a las que este templo está dedicado. Las celas estaban dispuestas simétricamente, la que contenía la estatua de Roma, dirigida al oeste y la de Venus al este. A la entrada de cada cela se situaban cuatro columnas.

El lado oeste y el lado este poseían diez columnas (decástilo) y el lado norte y el sur poseían dieciocho columnas, todas ellas de 1,8 metros de ancho y corintias.

Adriano introdujo unas inscripciones nombrando a las respectivas deidades, en la que destaca la palabra amor, ya que Venus era la diosa del amor y amor es Roma escrito al revés produciendo un efecto simétrico.

Actualmente se conserva en un buen estado, conservándose parte del edificio.

Templo de Adriano
El Hadrianeum o templo de Adriano fue construido en 145 y está ahora incorporado a un edificio situado en piazza di Pietra, Roma. El templo fue erigido en honor del emperador Adriano por su sucesor Antonino Pío.

Del templo romano sólo se conservan hoy en día once columnas corintias de 15 metros de altura sobre un podio de cuatro metros de altura. Los restos que se conservan del templo se encuentran insertados en un edificio del siglo XVII obra de Carlo Fontana. En el edificio funcionó la Bolsa de Roma.

Era un templo octástilo  y tenía 15 columnas a lo largo (4 han sido removidas) con una naos. Estaba decorado con relieves que representaban a las distintas provincias del Imperio y que ahora se hallan en le Museon del Capitolio. Actualmente funciona en el edificio un museo dedicado a Adriano y una galería de arte.

El templo fue hecho construir en honor del emperador Adriano divinizado por su sucesor, Antonino Pio en el 145 d.C.

Sus restos están inseridos en un edificio del siglo XVII, transformado completamente en 1879 por Virginio Vespignani para alojar la Cámara de Comercio y la Bolsa de Valores.
Sobre un podio de 4 metros de alto se apoyan 11 columnas de marmol blanco de 15 metros de alto pertenecientes al antiguo templo.

En el interior de la Bolsa se pueden ver los restos de parte interna del templo, decorado con una serie de pilastres decorados con las provincias romanas en relieve.

Templo de Apolo Palatino
El templo de Apolo Palatino (Apollo Palatinus) estaba situado en una de las siete colinas de Roma, en la colina Palatina, siendo el primero edificado por el Emperador César Augusto en honor al dios Apolo y el segundo dedicado a este dios en Roma después del templo de Apolo Sosianus. El templo estaba situado al lado del templo de Cibeles en el Palatino.

Los restos del edificio fueron excavados en los años 60 por Gianfilippo Carettoni, en un área escarpada inclinada hacia el Circus Maximus. El recinto del templo (el área Apollinis) era una terraza artificial (70 x 30 m), apoyado en las subestructuras del del opus cuadratum. Contuvo un altar hecho frente con el grupo escultural «manada de Myron», localizada junto a una base elaborada. En la parte norte de la terraza del templo fue levantado en un podium alto, construyó en bloques de tosca y travertino en las piezas portadoras y a otra parte en el cemento.

El templo en sí mismo estaba edificado en bloques de mármol de Carrara, con una fachada de columnas en el frente y la misma orden continuados en medias columnas contra las paredes exteriores.

En excavaciones las diferentes losas policromadas de terracotta fueron recuperadas mostrando diferentes temas mitológicos.

La biblioteca colindante (biblioteca Apollinis), según el Forma Urbis, fue constituida a partir de dos pasillos, con las paredes adornadas por una fila de columnas.

Templo de Vespasiano y Tito
El edificio fue erigido por Domiciano en honor de su padre Vespasiano y su hermano Tito divinizados. Iniciado en el año 79, fue finalizado aproximadamente en el 87.
 Las tres columnas que quedan en pie del Templo de Vespasiano en el Foro Romano.

Está ubicado entre los vecinos templos de Saturno y la Concordia. La falta de espacio se refleja en la expansión más a lo ancho que a lo largo (23x33 metros) y en la anomalía de que la escalinata se encuentre encerrada entre las seis columnas del pronaos, de orden corintio y con una altura de 15,70 metros, tres de las cuales, en el ángulo del edificio, han perdurado hasta la actualidad.
Templo de Antonio y Faustina
Es el edificio mejor conservado del Foro Romano. Se ubica al este de la Basílica Emilia, frente a la Vía Sacra. Fue construido por Antonino Pio a la muerte de su esposa Faustina en 141 d.C.

El edificio descansa en un podio y consta de una cella originalmente revestida en mármol, un pronaos de 6 columnas orden corintio con capiteles tallados en mármol blanco, y de una altura de 17 m. El friso tiene una decoración de grifos. La construcción descansa sobre un estilóbato.

Destaca por la simplicidad y pureza de su estilo, que es corintio, próstilo y hexástilo.
En las columnas pueden verse marcas de las incisiones que se hicieron en la Edad Media, a fin de derribarlas mediante cuerdas.

En el siglo XVII el templo fue convertido en la Iglesia de San Lorenzo in Miranda.

Panteón de Agripa
El Panteón de Agripa o Panteón de Roma (Il Pantheon en italiano) es un templo circular construido en Roma a comienzos del Imperio romano, dedicado a todos los dioses (la palabra panteón significa templo de todos los dioses). En la ciudad se lo conoce popularmente como La Rotonda, de ahí el nombre de la plaza en que se encuentra.
M.AGRIPPA.L.F.COS.TERTIVM.FECIT
Marco Agrippa, hijo de Lucio, cónsul por tercera vez, (lo) hizo
Esta es la inscripción que puede leerse en el friso del pórtico de entrada. Atribuye la construcción del edificio a Marco Vipsanio Agripa, amigo y general del emperador Augusto. El tercer consulado de Agrippa, nos indica el año 27 a. C. Además, Dión Casio lo encuadra en las obras realizadas por Agrippa en la zona de Roma conocida como el campo de Marte en 25 a. C.

Durante siglos se pensó que esta inscripión hacía referencia al edificio actual. Sin embargo, tras las investigaciones efectuadas por Chedanne en el siglo XIX se supo que en realidad, el templo de Agripa fue destruido, y que el existente actualmente es una reconstrucción realizada en tiempos de Adriano.

Los restos descubiertos a finales del siglo XIX nos permiten saber que el templo original guardaba semejanzas con el actual. Lo que hoy es un pórtico de entrada fue originalmente la fachada de un templo períptero. La primitiva entrada se efectuaba por el lado opuesto, hacia el sur, ya que en la rotonda actual había una plaza circular porticada. Al otro lado de esa plaza se encontraba la basílica de Neptuno.

El primer templo era rectangular, con la cella dispuesta transversalmente, al igual que en el templo de la Concordia del Foro romano, o en el pequeño templo de Veiove en la colina del Campidoglio. Estaba construido con bloques de travertino y forrado en mármol. También se sabe que los capiteles eran de bronce y que la decoración incluía cariátides y estatuas frontales. En el interior del pronaos había sendas estatuas de Augusto y Agripa.

Por Dión Casio sabemos que la denominación de Panteón no era la oficial del edificio, y que la intención de Agrippa era la de crear un culto dinástico, probablemente dedicado a los protectores de la gens Julia: Marte, Venus y el Divo Julio, es decir, Julio César divinizado.

El edificio sufrió daños por un incendio en el año 80, de los que fue reparado por Domiciano, aunque sufrió una nueva destrucción en tiempos de Trajano, en el año 110.

El panteón reconstruido por Adriano

En tiempos de Adriano el edificio fue enteramente reconstruido. Su nombre no aparece en las inscripciones debido al rechazo de este emperador a que su nombre figurase en las obras llevadas a cabo bajo su mandato, muy al contrario que su predecesor Trajano.

Las marcas de fábrica encontradas en los ladrillos corresponden a los años 123125, lo que permite suponer que el templo fue inaugurado por el emperador durante su estancia en la capital entre 125 y 128. Aunque no se sabe con certeza quién fue el arquitecto, el proyecto se suele atribuir a Apolodoro de Damasco.

Se cambió la orientación respecto del panteón precedente, ya que se colocó la fachada principal hacia el norte. El edificio quedó compuesto por una columnata a modo de pronaos, una amplia cella redonda y una estructura prismática intermedia. El gran pronaos y la estructura de unión con la cella ocuparon por completo el espacio del templo anterior, mientras que la rotonda fue construida sobre el espacio de la plaza augustea que separaba el panteón de la basílica de Neptuno. Delante del templo se edificó una plaza porticada en tres de sus lados y pavimentada con lajas de travertino.

Características
La inserción de una amplia sala redonda adosada al pórtico de un templo clásico es una innovación en la arquitectura romana. El modelo de espacio circular cubierto por una bóveda se había utilizado por la misma época en las grandes salas termales, pero era una novedad usarlo en un templo. El efecto de sorpresa al cruzar el umbral de la puerta debía ser notable.

La construcción de una cúpula semiesférica sobre un tambor circular, era típico de la arquitectura de la época. Se observa en la Villa Adriana en Tívoli, en las termas de Agripa, las termas de Caracalla, y en general en las salas de los primeros tiempos del imperio. Las pechinas no se generalizarían hasta una época más tardía, en tiempos de Diocleciano.

El espacio interno de la rotonda está constituido por un cilindro cubierto por una semiesfera. El cilindro tiene una altura igual al radio, y la altura total es igual al diámetro, por lo que se puede inscribir una esfera completa en el espacio interior. El diámetro de la cúpula es de 43,44 m (150 pies), lo que la convierte en la mayor cúpula de fábrica de la historia. La cúpula de la Basílica de San Pedro fue construida un poco más pequeña por respeto a ésta.

Simbolismo
Quise que este santuario de todos los dioses representase el globo terrestre y la esfera celeste, un globo dentro del cual se encierra la semilla del fuego eterno, todo contenido en la cueva esférica, Marguerite Yourcenar.

El Panteón fue en origen un templo consagrado a las siete divinidades celestes de la mitología romana: el Sol, la Luna, y los cinco planetas (Mercurio, Venus, Marte, Júpiter y Saturno). Cada uno de ellos tenía asignado uno de los siete templetes del interior.

Por otro lado, la propia sala circular era una esfera perfecta, representación de la concepción cosmogónica de Platón. Para este filósofo clásico el círculo es la forma perfecta que no tiene principio ni fin y por tanto, el símbolo del universo. El edificio estaba concebido para unir al hombre con la divinidad (el óculo central de la cúpula comunica el mundo terrenal con el cielo), pero sobre todo al emperador, que era proclamado un dios a los ojos del pueblo.

El pronaos
El pronaos octástilo, con ocho columnas en la fachada, y con cuatro columnas en los laterales, mide 34,20x15,62 m, y se encuentra 1,32 m sobre el nivel de la plaza, de modo que se accede subiendo cinco escalones. La altura total del orden es de 14,15 m y los fustes tienen un diámetro de 1,48 m en la base.

El friso contiene la inscripción de Agrippa en letras de bronce. En el arquitrabe se grabó posteriormente una segunda inscripción relativa a la restauración acometida en tiempos de Septimio Severo. El frontón debía estar decorado con estatuas de bronce, ancladas con pernos, y hoy perdidas. Por la posición de los orificios se especula con que pudo ser la figura de un águila con las alas desplegadas.
Alzado y sección.

Al interior, dos filas de cuatro columnas dividen el espacio en tres naves, la central y más amplia conduce a la gran puerta de acceso a la cella, mientras las dos laterales terminan en dos amplios nichos que debían albergar estatuas de César Augusto y de Agrippa, trasladadas desde el edificio viejo.
El fuste de las columnas estaba hecho de granito gris (en la fachada) o rojo, provenientes de las canteras de Egipto. También los pórticos que rodeaban la plaza eran de granito rojo, aunque de menor dimensión. Los capiteles corintios, las basas y los elementos de trabazón son de mármol pentélico, proveniente de Grecia. La última columna del lateral oriental, perdida en el siglo XV, fue sustituida por otra de granito gris en tiempos de Alejandro VII. La columna del extremo oriental de la fachada fue igualmente sustituida con un fuste de granito rojo bajo el pontificado de Urbano VIII. De este modo se modificó la alternancia de colores original.

La cubierta a dos aguas está soportada por cerchas de madera, apoyadas sobre una estructura muraria que apoya por medio de arcos en las columnas. La cobertura original estaba formada por cerchas de bronce, con perfiles en forma de U, según las describió Andrea Palladio. Fueron expoliadas por el papa Urbano VII, que mando fundirlas para fabricar cien cañones para el Castillo Sant'Angelo. El pavimento es de piezas de mármol de color, colocadas formando círculos y cuadrados.

El cuerpo intermedio
El cuerpo intermedio que conecta el pronaos con la cella está construido en opera latericia, y consta de dos grandes machones adosados a la cella. Los machones flanquean el paso de acceso a la rotonda, que es la prolongación de la nave central del pronaos. Por otra parte, entre los machones y la cella queda un espacio residual en el que se ubican dos escaleras de acceso a la parte superior de la cúpula.

Al exterior, la estructura tiene la misma altura del cilindro de la rotonda, y debía tener un revestimiento en estuco y mortero hoy desaparecido. Sobre este cuerpo existe un segundo frontón de ladrillo, de una altura mayor que la del pórtico de entrada, y que se preveía que se viera solo desde gran distancia. Las líneas de cornisa, que recorren el exterior de la rotonda marcando los pisos, continúan en este cuerpo sin solución de continuidad.

La diferencia de nivel entre los dos frontones ha hecho suponer que el pronaos estaba previsto de mayores dimensiones, con columnas de 50 pies de alto (14,80 m), mayores incluso que las del acceso norte del foro de Trajano. El proyecto hubo de ser modificado, al no poderse suministrar columnas de tan grandes dimensiones.

En el nivel inferior se abren ocho amplias exedras, de planta trapecial y semicircular alternativamente. Los nichos están enmarcados por un orden de pilastras y de columnas, con un entablamento corrido en todo el perímetro, excepto en las exedra del eje principal. En estas, cubiertas mediante bóvedas, el entablamento se interrumpe ya que las columnas intermedias no son necesarias. Entre las exedras, en los paños de muro intermedios, aparecen edículos con capialzados triangulares y circulares alternados.

En un segundo nivel, desde el entablamento hasta la imposta de la bóveda, hay una fila de ventanas. Estas ventanas, que abren a una galería superior, coinciden en vertical con los nichos y los edículos. La decoración romana original fue sustituida en el siglo XVIII por la que se puede ver actualmente, realizada probablemente entre los años 1747-1752. El sector sudoccidental ha sufrido varias restauraciones, no del todo apropiadas, que han alterado el aspecto inicial.

El pavimento de la rotonda es ligeramente convexo, con la parte central 30 cm más alta que el perímetro, para que la lluvia que entre por el óculo fluya hacia el canal situado en todo el perímetro. El revestimiento es de baldosas con un diseño de cuadrados en los que se inscriben alternativamente cuadrados y círculos más pequeños.

La cúpula
La cúpula está decorada en el interior con cinco filas de casetones, que decrecen en tamaño hacia el centro, donde está perforada por un óculo de 8,9 m de diámetro. Dicha ventana circular permanece abierta, y por ella entra la luz, e incluso la lluvia; el pavimento del templo cuenta con desagües que la evacuan. El óculo estaba rodeado por una cornisa de bronce fijada a la cúpula en la última fila de casetones. Las oquedades en la fábrica sugieren que tanto los casetones como el espacio intermedio estaban forrados de bronce.
Al exterior, la cúpula arranca de una sobreelevación del muro, a 8,40 m por encima del arranque interior de la bóveda. Se encuentra articulada por medio de siete anillos superpuestos, el inferior de los cuales conserva todavía el revestimiento de mármol. El resto se encontraba cubierto por planchas de bronce dorado, hoy perdido a excepción del perímetro del óculo, todavía en el lugar. Las planchas de bronce fueron arrancadas en 663 por orden de Constante II, emperador de Bizancio, y se colocó una cubierta nueva de plomo en 735.

La técnica constructiva
En la parte trasera pueden verse los arcos embebidos en el muro.
Las técnicas constructivas romanas han permitido a la cúpula resistir diecinueve siglos sin necesidad de reformas o refuerzos. Son varios los factores técnicos responsables de que la cúpula haya llegado hasta nuestros días en perfectas condiciones.

La cúpula utiliza un sistema dividido en paralelos y meridianos (como muestra la forma de los casetones), donde mediante anillos concéntricos se produce un sistema constructivo autoportante, ya que al realizar todo un anillo poniendo la última "clave", se puede desmontar el andamiaje y proceder a hacer el siguiente anillo. Por ello, el óculo no se "cae", como pensó Brunelleschi cuando entró, ya que hasta la época solo conocian sistemas de construcción para cúpulas mediante cimbras. Esto supondrá un gran paso para la arquitectura, ya que la cúpula de la Catedral de Florencia, obra de Brunelleschi sólo expresa que 15 siglos después llegó Brunelleschi y entendió como habían hecho el Panteón.

La cúpula apoya sobre un grueso anillo murario de opera latericia (hormigón con paredes de ladrillo), en la que se practicaron aberturas correspondiéndose con los tres niveles compositivos. En parte, estas aberturas eran funcionales, ya que formaban las exedras, pero sobre todo eran estructurales, porque formaban un esqueleto interno de arcos de descarga. Estos arcos, resistentes y flexibles, forman un armazón que es visible en la pared trasera ahora que se ha perdido el revestimiento original. Choisy describe detalladamente este proceso constructivo.

En cuanto a la composición del hormigón romano, el cemento venía mezclado en pequeñas cantidades drenando de este modo el agua sobrante. En el hormigón moderno, cuanta más agua se emplea en el amasado, mayor es la porosidad una vez que el agua se evapora, reduciéndose la capacidad resistente. Así se conseguía eliminar parcial o totalmente las burbujas de aire que normalmente se forman durante el fraguado, confiriendo al material una resistencia notable. El hormigón se vertía en delgadas capas alternándolas con hiladas horizontales de piedra. Al ser colocado en pequeñas cantidades, se reduce la retracción del cemento, y por tanto la posibilidad de asientos o agrietamientos.

Por otra parte, se buscó reducir el peso de la cúpula por dos medios: aligerando los materiales (en lugar del travertino empleado en la cimentación, en la cúpula se utilizó piedra pómez), y reduciendo paulatinamente el espesor de la cáscara muraria hacia arriba (desde 5,90 m inicialmente hasta 1,50m). Además, los nichos, galerías y ventanas practicadas en los muros, así como los casetones y el óculo de la bóveda, dispuestos entre los arcos principales, aligeran la construcción en las zonas de relleno.

Historia posterior
Se sabe de una reparación realizada por Antonino Pío. Por otra parte, una inscripción de menores dimensiones recuerda otra restauración a cargo de Septimio Severo en 202.
El edificio se salvó de la destrucción al principio de la Edad Media, porque ya en 608 el emperador bizantino Focas lo donó al papa Bonifacio IV, que lo transformó en iglesia cristiana (Santa María de los Mártires). Es el primer caso de un templo pagano convertido al culto cristiano. Por esta razón fue el único edificio de la Antigua Roma que permaneció intacto y en uso ininterrumpido.

En el siglo XV, el panteón es enriquecido con frescos: el más notable el de La Anunciación de Melozzo da Forlì, colocado en la primera capilla a la derecha de la entrada. En 1435 se lleva a cabo la demolición de las construcciones medievales anexas. A partir del Renacimiento el panteón es utilizado como sede de la Academia de los Virtuosos de Roma, sirviendo de sepulcro a grandes artistas italianos como Rafael o Vignola. En el siglo XVII se añadieron a los lados del frontón dos campanarios, obra de Gian Lorenzo Bernini, bautizados popularmente como orejas de asno, y eliminados en 1893.
Interior del Panteón.

El rey Víctor Manuel II, su hijo Humberto I y su esposa Margarita reposan en una de las capillas del Panteón. Estas tumbas son mantenidas por voluntarios de organizaciones monárquicas. Existen continuas polémicas acerca de si deberían trasladarse los restos, debido al comportamiento de la Casa de Saboya en el curso de las dos guerras mundiales.

Aunque el Panteón es un monumento cuyos gastos de conservación corren a cargo del Ministerio de Bienes Culturales de Italia, sigue siendo una iglesia en la que se celebran misas y sobre todo bodas. En 1980 el centro histórico de Roma, incluyendo el Panteón, fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco.


Los templos imperiales.
Con Octavio Augusto, se consolida el modelo que mantiene el podium y la escalinata frontal, pero que insiste más en el embellecimiento externo del edificio (uso de mármol y orden corintio) a la manera helenística. El culto al emperador convierte a su templo en el centro-eje de los foros nuevos que se levantan en la ciudad.
Templo de Mars UItior y Divo Augusto en el Foro de Augusto. Roma.

La basílica romana
La basílica romana tuvo múltiples usos, dedicándose a mercado, lugar de transacciones financieras, culto o, más ordinariamente, a la administración de justicia; también se utilizaba como lugar de reunión de los ciudadanos para tratar asuntos comunes. En cuanto a su concepción arquitectónica, se trataba de una gran sala rectangular compuesta por una o más naves (siempre en número impar), en este segundo caso, la central era más ancha y alta y estaba soportada por columnas. La diferencia de alturas se aprovechaba para abrir huecos de iluminación en la parte alta de los muros. En uno de los extremos de la nave principal existía una exedra o ábside, donde se instalaba la presidencia, mientras que la entrada se efectuaba por el extremo opuesto a través de un pórtico. En ocasiones, la puerta de acceso también podía situarse en el centro de uno de los lados mayores.

Las basílicas del Foro Romano:

Basílica de Majencio 307 (Majencio)-313 d.C. (Constantino). Foro de Roma. Ladrillo, hormigón, mármoles y estuco.

El Emperador Majencio comenzó la construcción de esta famosa basílica, la Basílica Nova, que fue terminada ya en tiempos de Constantino tras derrotar a Majencio en Puente Milvio en el año 313. Por el momento en el que se produce su construcción, ya en el Bajo Imperio, y por su grandiosidad y perfección técnicas, es el gran testamento del arte romano que refleja hasta dónde pudo llegar en el manejo de los materiales (la simbiosis de hormigón, ladrillo, mármoles y estucos es perfecta), en la fusión de los elementos constructivos (arquitrabados y abovedados) y en la capacidad de hacer una arquitectura funcional pero esencialmente al servicio del poder político como aquí es el caso. Es, en fin, un verdadero compendio del arte romano.

Análisis formal. En ella se mantiene el criterio tradicional de las construcciones basilicales, aunque se renunció a la planta y al alzado de las basílicas tradicionales, como las dos existentes en el Foro, a favor de la magnificencia de un grandioso y alto salón, cubierto de bóvedas de crucería, como los frigidaria de las termas imperiales. Pues en realidad toma como referencia el “frigidarium” de las termas de Diocleciano que se acababan de inaugurar. Hasta sería posible que el autor de ambas fuera el mismo arquitecto.

Consta de una planta de tres naves, divididas en tres tramos con una longitud total de 102 m y una anchura de 80 m. La nave central presenta también tres tramos, que se cubren con bóvedas de arista de unos 35 m. de altura. Gigantescas columnas estriadas de mármol simulaban soportar el peso de las bóvedas centrales, aunque su función era más de tipo ornamental pues realmente los empujes de las tres bóvedas de crucería, siguiendo el ejemplo de las terma, fueron contrarrestados por las propias naves laterales. A su vez, estas naves laterales se cubren con bóvedas de cañón transversales al eje axial del edificio, sirviendo en realidad de contarresto al empuje de las bóvedas centrales. De hecho se apoyan sobre unos enormes contrafuertes, auténticos soportes de todo el sistema de cubiertas. Estos contrafuertes estaban horadados en su parte central, permitiendo así el tránsito entre unos tramos y otros de las dos naves extremas. Eran tan sumamente grandes que sobresalían por encima de las naves laterales, sirviendo así de refuerzo a la parte alta de la nave central, más alta que las laterales. Para aligerar esta parte de los contrafuertes, el arquitecto perforó su grosor por medio de un arco de servicio dando como resultado un antecedente del arbotante gótico. Para algunos autoes, aunque los muros de separación de estas salas están perforados por grandes arcos, no se puede considerar la basílica como un edificio de tres naves, sino de una, compartimentada, y así era el efecto óptico que producía su interior.

El eje longitudinal de la nave central se subrayaba gracias aun ábside que remataba el muro occidental, y del “nártex columnado” que daba acceso desde la parte oriental. A lo que se unía el uso de la luz al abrise en la pared del fondo, sobre el nartex, dos series superpuestas de tres ventanales que proyectaban su luz en el ampliamente en el interior del recinto).

La derrota de Majencio en el Puente Milvio puso la basílica al servicio del vencedor, introduciendo unos cambios muy interesantes, porque supusieron la creación de un segundo eje. Para ello se construyó, en el lado norte, un ábside en la estancia central, y en el lado sur una puerta precedida de un pórtico de seis columnas de pórfido, material predilecto de la época. El ábside primitivo fue destinado entonces a la colosal estatua de mármol y bronce dorado de Constantino, y la mesa del tribunal de justicia pasó al ábside acabado de construir.
El edificio, a pesar de reflejar a grandes rasgos desde el exterior la estructura interna presentaba un contraste muy acentuado. Pues el interior era de un lujo realmente oriental, con todo lo que el ingenio humano había descubierto hasta entonces como recurso suntuario de la arquitectura, destacando no solo la grandiosidad de sus bóvedas y el espacio conseguido (35 m. de altura) sino que éstas se hallaban decoradas con “lacunares octogonales”; el revestimiento de todo el conjunto era muy lujoso a base de placas de mármol y estuco; y la luz acentuaba aún más la sensación de amplitud, al abrirse en las paredes amplios ventanales que iluminaban gozosa y generosamente todo el espacio interior. Por fuera, sin embargo, algo nuevo: el ladrillo visto, monócromo y austero, revelando al fin que el ladrillo de buena fábrica no necesitaba del revestimiento del mármol ni del revoco del estuco pintado. En la actualidad sólo es visible el ala norte, con sus tres tramos abovedados con bóvedas de cañón transversales que dan una idea de su grandiosidad a pesar de no conservarse la nave principal.

Significado. La construcción de la basílica se enmarca en un periodo de crisis política en el Imperio romano. Ala abdicación de Diocleciano y Maximiliano siguió un periodo de luchas políticas entre varios candidatos del que finalmente salió vencedor Constantino tras derrotar a Majencio en la batalla de Puente Milvio en el 312. Éste, durante su breve reinado (306-312), se vio obligado a realizar un amplio programa de donativos y monumentales obras públicas para mostrar su agradecimiento a la guardia pretoriana y a los plebeyos que lehabían dado su apoyo para ser elegido emperador. El origen pues de la basílica tiene un motivo claramente propagandístico, de hecho, Majencio la concibió como sala de recepción imperial y no solo como tribunal de justicia. Es evidente que la intervención de Constantino sobre el mismo edificio tras su victoria no es sino reflejo de querer imponer su poder también en este aspecto, reflejo de lo cual fue su imponente estatua.

Tal fue el éxito del modelo diseñado que su estructura se convirtió en referencia para las iglesias paleocristianas, sobre todo en lo que se refiere a su orientación longitudinal con pórtico de entrada, nave principal y ábside en la cabecera. Su influencia se dejaría ejercer también en el Renacimiento, donde causó enorme fascinación, reflejada en la obra de Bramante y el fresco de La escuela de Atenas de Rafael.

El Emperador Majencio comenzó la construcción de esta famosa basílica, la Basílica Nova, que fue terminada ya en tiempos de Constantino tras derrotar a Majencio en Puente Milvio en el año 313. Por el momento en el que se produce su construcción, ya en el Bajo Imperio, y por su grandiosidad y perfección técnicas, es el gran testamento del arte romano que refleja hasta dónde pudo llegar en el manejo de los materiales (la simbiosis de hormigón, ladrillo, mármoles y estucos es perfecta), en la fusión de los elementos constructivos (arquitrabados y abovedados) y en la capacidad de hacer una arquitectura funcional pero esencialmente al servicio del poder político como aquí es el caso. Es, en fin, un verdadero compendio del arte romano.



La Basílica de Majencio estaba situada en el foro de Roma. Era uno de los edificios romanos más importantes destinado a la administración de justicia, y a los tratos comerciales. Su forma y su planta fue copiada en la era cristiana para construir las primeras iglesias. Solía tener una planta de tres naves; una central y dos laterales.

La Basílica de Majencio se inició en el año 306 d.C. bajo el mandato del Emperador Majencio, pero no fue terminada hasta el 312 d.C., ya en el mandato del Emperador Constantino.

Basílica Emilia
Edificada por los censores M. Fulvio Nobilior y Marco Emilio Lépido en el 179 a. C. y por ello entonces llamada Basílica Æmilia et Fvlvia detrás de las Tabernae novae luego desaparecidas, rodeándola de tiendas que alquiló a particulares. Fue reconstruida en varias ocasiones, sobre todo por miembros de la gens Emilia la primera en el 78 a. C. por el cónsul Marco Emilio Lépido, por lo que recibió el nombre de Basilica Aemilia. Otra reconstrucción de mayor alcance fue emprendida en el 55 a. C. por el edil curul Lucio Emilio Lépido Paulo, hermano del triunviro Lépido; las obras no acaban hasta el 34 a. C., con el hijo de éste, L. Emilio Lépido Paulo con la ayuda de Julio César.

El edificio se emplaza ahora sobre las Tabernae novae pero un incendio obliga a reconstruirla en 14 a. C. por el mismo Lucio Emilio Lepido Paulo y Augusto ya en su forma final, decorándose el pórtico y la cella. La última restauración documentada se efectuó tras el incendio del 410, durante el saqueo de Alarico.

La Basílica Emilia está formada por un gran aula de 70 x 29 metros, dividida en naves por hileras de columnas. La nave central, con una longitud de casi 12 metros está flanqueada por una más pequeña al sur y otras dos al norte. El edificio estaba precedido por el lado del foro por un pórtico de dos pisos con dieciséis arcos sobre pilastras. Por detrás del pórtico hay una serie de tabernae entre ellas se abren las tres entradas que dan acceso al aula.

Basílica Julia
Cierra por el lado sur el Foro Romano, limita al oeste con el Vicus Iugarius separándola del templo de Saturno y al este con el Vicus Tuscus que la separa del templo de los Dióscuros.

Fue empezada a construir por Julio César en el 54 a. C., de quien tomó el nombre sobre el espacio antes ocupado por la Basílica Sempronia, erigida en 169 a. C. por Tiberio Sempronio Graco, padre de los tribunos de la plebe Tiberio y Cayo, quien para edificarla habría demolido la casa de Escipión el Africano y algunas tiendas de las Tabernae veteres. Para despejar el solar, César tuvo además que desplazar la tribuna de oradores a la extremidad oeste del Foro Romano. La Basílica Julia fue acabada por Augusto, pero se incendió en el 14 a. C. y fue reconstruida por el mismo emperador que la dedicó a sus hijos adoptivos Cayo y Lucio en el 12. Sufrió un nuevo incendio en época de Carino en 283 y volvió a ser restaurada con Diocleciano. Una última destrucción parcial sucedió con el saqueo de Alarico siendo reconstruida por el prefecto urbano Gabinio Vetio Probiano.
Actuaba como sede del tribunal de los Centunviros, ciento ochenta jueces que eran el total de los cuatro tribunales juntos.

Era de grandes dimensiones (109x48 metros) con una nave central de 82x18 metros en torno a la cual había cuatro naves menores abovedadas en dos pisos y con arcos enmarcados por semicolumnas. La nave central se dividía en cuatro partes por cortinajes o estructuras de madera que cuando se requería se retiraban para dejar el espacio vacío.

En la escalinata del pórtico se encuentran juegos grabados en el mármol blanco como una especie de damas chinas o un círculo dividido en segmentos.
Basílicas Julia y Emilia

Basílica Opimia
Fue creada  probablemente por el cónsul Lucius Opimius en el a. C.  mientras que reconstituía el Templo de la Concordia por orden de Senado romano.

La  basílica se encontraba  al norte del templo de la Concordia, junto a el Tullianum, sobre las cuestas de Capitolio.

Fue destruida por el cónsul y futuro emperador Tiberio, que reconstruyó el templo de la Concordia ,probablemente en el 7 después de C.

Plano donde se supone estaba situada la basílica Opimia


Basílica Sempronia
La Basílica Sempronia fue una de las cuatro basílicas en la republicana Foro Romano . Fue demolida por Julio César para dejar espacio a la Basílica Julia .

La Basílica Sempronia fue construida en 169 a. C. por Tiberio Sempronio Graco, el padre de los tribunos Tiberio y Cayo Graco. La casa de Escipión el Africano y en algunas tiendas fue derribada cuando la basílica fue construida. Graco se casó con la hija de Escipión el Africano, por lo que podría haber heredado la tierra después de la muerte de Escipión en 184 aC.

Las excavaciones en la zona han revelado restos de la basílica, y un impluvium, que probablemente pertenecía a la casa de Escipión el Africano, ya que es anterior a la Basílica Sempronia.

No hay restos visibles de la Basílica Sempronia en el Foro.


1. El Arco de Tito // 2. El Templo de Venus y Roma // 3. El Antiquarium Forense // 4. Iglesia de Santa Francesca Romana //
5. Basílica de Constantino y Majencio // 6. Templo de Rómulo // 7. Templo de Antonino y Faustina // 8. Basílica Aemilia //
9. Curia // 10. Iglesia Santa Luca e Martina // 11. Templo de Saturno // 12. Arco de Septimio Severo // 13. Templo de Vespasiano //
14. Columna de Foca // 15. Basílica Julia // 16. Templo de Castor y Polux // 17. Templo de Julio César // 18. Templo de Vesta //
19. Casa de las Vírgenes Vestales // 20. Entrada al Palatino.


[1]    Catilina es una de las figuras más enigmáticas de la historia de Roma, envilecida y desdibujada por los cronistas e historiadores clásicos. Las dos fuentes principales de información sobre Catilina son precisamente las más hostiles al personaje. Marco Tulio Cicerón, su mayor enemigo político, no ahorró ninguna denuncia contra él, especialmente en sus discursos llamados Catilinarias, mientras Cayo Salustio Crispo le atribuyó algunos de los más viles crímenes en su monografía moralista Bellum Catilinae. Aun así, muchas de las peores acusaciones contra él, como la de que hacía sacrificios humanos, eran con mucha probabilidad meras invenciones. A pesar de ello, la «Conjuración de Catilina» sigue siendo uno de los más famosos y turbulentos hechos de las últimas décadas de la república romana.
[2]    En la mitología romana Belona era la diosa de la guerra (en latín bellum), hija de Forcis y Ceto, compañera o esposa de Marte. Es una diosa equivalente a la griega Enio y, al igual que Marte (el equivalente de Ares), mucho más popular que ésta.
Se creía que era uno de los dioses númenos de los romanos (sin una mitología particular y posiblemente de origen etrusco) y muchos suponen que habría sido la deidad romana original de la guerra, predando la identificación de Marte con Ares. Su nombre está directamente relacionado con la palabra moderna «beligerante» (literalmente, ‘que está en guerra’). En el arte, se le representa con casco, espada, lanza y antorcha.
Políticamente, todas las reuniones del Senado sobre la guerra exterior se celebraban en el Templum Bellonae del Collis Palatium, fuera del pomerium. Este templo fue construido en el 296 a. C. e incendiado en el 48 d. C. La fiesta de Belona se celebraba el 3 de junio.

7 comentarios:

  1. muy bueno, quisiera saber la bibliografia del trabajo

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  2. Gracias por las imágenes^^

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  3. bueno, también quisiera saber la bibliografía de este trabajo.........'

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  4. genial. La bibliografia sería un puntazo, pero muy útil el artículo.

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  5. Realmente completo y sintético, con planos novedosos... Gracias!!!!

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  6. excelente trabajo :) gracias por la información

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